lunes, 27 de febrero de 2017

Por los senderos del Clásico Mundial de Béisbol (II)




Ciudades de Japón, Puerto Rico y Estados Unidos acogieron las sedes de las rondas del Primer Clásico Mundial de Béisbol (CMB), celebrado del tres al 20 de marzo de 2006, al cual Cuba llegó como fuerte aspirante al podio, gracias a un palmarés de lujo en la disciplina, que incluía los títulos mundial y olímpico.
Con Higinio Vélez como mentor de la selección, la Mayor de las Antillas arribó sin grandes contratiempos a la discusión del gallardete del más importante torneo del deporte y el único de su tipo que permitía la participación de jugadores locales y de las Grandes Ligas.

En su camino hacia la final, dejaron atrás a potencias como Venezuela, Puerto Rico y República Dominicana; pero en el cruce decisivo cayeron frente a Japón en los predios del estadio Petco Park, de la estadounidense urbe de San Diego.
El elenco nipón doblegó a los cubanos 10 carreras por seis, con un solo pelotero perteneciente a las Grandes Ligas en su line- up de la jornada, el jardinero Ichiro Suzuki, de los Marineros de Seattle.
Varios serpentineros subieron al montículo por los caribeños para tratar de frenar la ofensiva contraria, luego de que al abridor santiaguero Ormani Romero le llenaran las bases en la primera entrada.
Cuatro capítulos completos lanzó Daisuke Matsuzaka por los japoneses, periodo en el que toleró cuatro hits, permitió una carrera por jonrón solitario de Eduardo Paret, ponchó a cinco hombres y no propinó boletos.
De ese modo, no solo se agenció el triunfo del choque, sino que logró su invicto en el certamen con tres éxitos, un promedio de efectividad de 0. 69 y resultó el Jugador Más Valioso del CMB.
Los discípulos del avezado Sadaharu Oh condujeron a los asiáticos a su primera corona internacional desde la Copa Intercontinental de Barcelona, España, en el año 1997.
Japón también había brillado en el Mundial de 1975, con sede en Italia, y obtenido la presea dorada en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles (1984).
Quizás el avance del elenco de Corea del Sur a la fase de semifinales con seis victorias sin derrotas en su recorrido, resultó uno de los mayores asombros en la lid; aunque no resistió ante la escuadra nipona, dos veces víctima de las “arremetidas” de los sudcoreanos en las rondas precedentes.
Algunos cubanos lideraron los apartados correspondientes a ofensiva y picheo en el evento, como Yoandy Garlobo, entre los de mejor promedio de bateo (480), conexión de hits con 12 y porcentaje de embasado (536).
Frederich Cepeda lució bien en cantidad de dobles (3), ocho carreras impulsadas, 19 anotadas y seis boletos recibidos; mientras que Paret destacó por sus tres bases robadas.
En cuanto al picheo, Ormani Romero se situó entre los de más victorias (2); toda vez que Yadel Martí sobresalió por su cifra de juegos salvados (2), 11 ponches propinados y el mejor promedio de carreras limpias del certamen, de 0. 00 en 12. 2 entradas lanzadas.
Mientras, el bateador designado Garlobo, el camarero Yulieski Gourriel y el lanzador Martí fueron elegidos para el equipo Todos Estrellas de la lid.
El Primer Clásico Mundial de Béisbol contó en su podio con Japón, Cuba y Corea del Sur, en ese orden, y devino desafío para el resto de las naciones, ansiosas de abrazar una medalla en la cita pactada para 2009.



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