jueves, 12 de enero de 2017

Yoan Moncada impresiona en su primer minicampamento con Chicago


Si a los fanáticos les hubiesen permitido entrar a ver a los bateadores de los White Sox que participaron el minicampamento del club, que terminará el jueves en Camelback Ranch, lo más probable es que el cubano Yoan Moncada se hubiese llevado su primera ovación como miembro de su nuevo equipo.
La práctica de bateo terminó siendo una impresionante exhibición de este ambidextro de 21 años con cuerpo de jugador de fútbol americano. Bateando a la zurda, Moncada mandó un par de envíos hacia el jardín izquierdo. Siguió con un palazo sobre la cerca por el jardín central de uno de los campos traseros del complejo, que dentro de poco más de cinco semanas servirá de sede de los entrenamientos primaverales de Chicago.
"Yo me describiría a mí mismo como un bateador de poder porque ahora tengo más fuerza", le dijo Moncada a MLB.com después de la práctica. "Me gusta mucho darle a la bola hacia todo el terreno.
"Obviamente es alguien muy fuerte", dijo Chris Getz, director de desarrollo de jugadores de los White Sox. "Tiene el cuerpo de un atleta fornido. El hecho de que sea ambidextro, que tenga poder y habilidad para batear te hace pensar que su potencial es ilimitado".
Esas palabras son música para los oídos de los aficionados del equipo.
Moncada está ubicado como el prospecto número 1 de todo el béisbol, de acuerdo con MLBPipeline.com. El cambio que lo trajo desde los Medias Rojas, que lo firmaron en un principio por un bono récord de US$31.5 millones, dejó perplejos a los seguidores de los White Sox, aunque ello hubiese resultado en la partida del as Chris Sale. Ahora, el talentoso infielder es visto extraoficialmente como la pieza central del proceso de reconstrucción del club.
Este minicampamento para bateadores le dio a Moncada la oportunidad de compartir con algunos de sus nuevos compañeros, pues cuando se produjo el cambio estaba medio de un viaje fuera del país.
"No me lo esperaba. Pensé que me iba a quedar en Boston mucho tiempo", dijo Moncada. "Pero ahí es cuando te das cuenta de que esto es un negocio. Ahora tengo la oportunidad de jugar con este equipo y hacer cosas grandiosas aquí.
"Las conversaciones con él han ido muy bien. Es un muchacho muy maduro, con buen juicio", dijo el manager de Chicago, Rick Rentería, refiriéndose a Moncada. "Puedes ver que tiene el talento físico, de eso no hay dudas. Obviamente todos en la organización esperamos que sea una parte muy importante del futuro de los White Sox".
Aunque Moncada no había bateado por un buen tiempo, Rentería quedó impresionado con lo mostrado por el cubano. El joven bateó .211 en 20 visitas al plato con los Medias Rojas la temporada pasada tras ligar para .294 con 15 jonrones, 31 dobles, seis triples, 62 empujadas y 45 bases robadas en dos sucursales de las menores.
La velocidad es parte importante del juego de Moncada, quien señaló que le gusta tocar la pelota, aunque no haya podido hacerlo mucho desde que llegó a los Estados Unidos. Esta temporada muerta ha estado muy ocupado entre el canje y una visita a Cuba en diciembre, la primera desde que llegó a radicarse en los Estados Unidos. Allá tuvo la oportunidad de ver a sus padres por primera vez en dos años.
Que sus padres, Manuel Moncada y María Caridad, puedan unírsele en los Estados Unidos y verlo jugar es un sueño para Moncada. Para los fanáticos del sur de Chicago, contar con Moncada es también un sueño.
"Estará en el campo de entrenamientos de Grandes Ligas; competirá por un puesto y a partir de allí iremos viendo", dijo Getz. "Tiene una personalidad muy divertida y sabe de béisbol. Te puedes dar cuenta de ello después de las pocas conversaciones que he tenido con él. Será divertido.
"Sin duda alguna, nos ha impresionado".

L.A. Dodgers cerca de firmar al infielder cubano José M. Fernández


El infielder cubano José Miguel Fernández está cerca de llegar a un acuerdo de ligas menores con los Dodgers, de acuerdo con fuentes citadas el domingo por Jesse Sánchez de MLB.com.
El equipo no ha confirmado el informe.
De acuerdo con Sánchez, Fernández recibirá un bono de US$200,000 por su firma.
Fernández, quien desertó de Cuba en diciembre del 2015, jugó siete temporadas con Matanzas en la Serie Nacional de Cuba, la liga más importante de su país.
El zurdo bateó .523 con tres dobles y seis empujadas con la selección nacional de Cuba en el Clásico Mundial de Béisbol del 2013.
Fernández no jugó en el 2015 después de ser suspendido por haber intentado desertar hacia finales del año anterior. El pelotero de 28 años jugó en la liga invernal de República Dominicana esta temporada.
Fernández fue declarado agente libre en abril del 2016 y desde entonces era elegible para firmar con cualquier equipo.

Pedro Ramos: “Nunca he dejado de desayunar, almorzar y comer béisbol”


Una gloria de las Ligas Mayores, el pinareño Pedro Ramos, honró por estos días las tribunas del Victoria de Girón. Se sentó allí, en silencio, con el tabaco a mano y una gorra que recuerda su paso hace más de medio siglo por los Yankees de New York. En el terreno, matanceros y granmenses dirimían el primer desafío de su semifinal.
No era difícil advertir que aquellos ojos de 81 abriles escaneaban cada detalle del encuentro. Miraban a los pitchers, al outfield, al bateador en turno, al público. Hacía mucho que no entraba a un estadio de su país: exactamente desde 1961, cuando ayudó al Cienfuegos a ganarle al Almendares la última temporada del campeonato profesional cubano.
Década y media como lanzador de Grandes Ligas, experiencia como preparador y scout en la organización de los California Angels, y períodos al frente del pitcheo en las selecciones absolutas de Nicaragua y Colombia, avalan la capacidad de este hombre para captar esencias beisboleras. Por eso habría sido imperdonable pasar por alto la ocasión de saber el criterio que se había forjado en su primera asistencia a un encuentro de la Serie Nacional:
Ante todo, me pareció de interés el lanzador de Granma [Lázaro Blanco], que tiene el mismo ángulo de pitcheo que yo, tres cuartos abajo, y de vez en cuando llega a lateral. Encima de eso, casi siempre trabaja en la zona baja, que es donde se debe hacer, le quita y le pone a los envíos y goza de buena mecánica. Por eso no era difícil darse cuenta de que le iba a dar problemas al rival. No obstante, Matanzas salió con disposición, pero su fisonomía cambió con un solo batazo, que fue el jonrón con bases llenas. A partir de ahí sus peloteros dejaron caer la guardia, pese a que estábamos antes de la mitad del juego y se trata de un equipo capaz de remontar marcadores porque tiene poder ofensivo.
Del otro lado, el pitcher local empezó bien, mezclando y controlado. Pero si yo hubiese estado pitcheando no dejaba que ese bateador [Alfredo Despaigne] me ganara el partido, porque le habría tirado todo el tiempo en la esquina de afuera y a una altura que no pudiera levantar la bola a distancia.
Me preguntas qué más pude ver. Pues vi varias cosas que no se hacen en el béisbol profesional. Por ejemplo, ustedes en la práctica de bateo antes del juego se esfuerzan más de lo debido y eso cansa los brazos y los hombros. Ya lo dice un viejo refrán: “Caballo cansa’o no gana carrera”. Yo me acerqué a los peloteros de Matanzas y les recomendé limitarse a dar batazos de calidad, haciendo menos swines innecesarios. Porque noto que los peloteros cubanos salen a la práctica a romper el techo del estadio, en lugar de buscar hacer contactos más precisos. A nivel de Grandes Ligas la práctica es más ligera, más aún si se está en un play off.
También veo que los bateadores le hacen swing a muchos envíos diferentes. Ese es su mayor problema: que no son selectivos, carecen de una zona específica de contacto. Muchas veces son más impacientes de la cuenta y no dejan que el pitcher queme gasolina para que se canse y pierda efectividad.
Pienso que acá habrá que trabajar bastante para estar en condiciones de enfrentar otras categorías de béisbol. Habría que cambiar inclusive los mismos sistemas de preparación. Digo estas cosas y ojalá no me tilden de pedante; son apenas criterios derivados de veinticinco años en la pelota profesional, viendo a muchos grandes bateadores y entrenadores. Y la vista no ha solido traicionarme: te cito el caso de que, haciendo labores de scouteo para los California Angels, me pidieron que les enumerara diez prospectos con opciones de subir a la MLB y todos llegaron. Entre ellos estaban Mike Piazza, Bernie Wiliams y Carlos Delgado.
Yo estoy desvinculado hace unos quince años del mundo de la preparación, pero nunca he dejado de desayunar, almorzar y comer béisbol, y me siento dispuesto a colaborar donde pueda ser útil. Esto ha sido mi vida y lo llevo en la sangre; así que mientras pueda moverme en el terreno y alguien me convoque, estoy listo. El propio Víctor Mesa me dijo que quisiera invitarme a estar un mes ayudando en la preparación de sus pitchers y si eso se concreta, yo lo haría sin exigir ningún tipo de pago.

Rangers firman al infielder cubano Luis Yander La O


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Los Rangers de Texas han firmado al infielder cubano Luis Yander La O a un contrato de liga menor, según Jesse Sánchez de MLB.com.
Sánchez informó que La O, quien desertó de Cuba en el 2015 y hace un año fue declarado elegible para firmar con un club de Grandes Ligas, recibirá un bono de US$110,000.
La O ha fungido principalmente como tercera base, pero también ha visto acción como intermedista y campocorto. En seis temporadas en la Serie Nacional de Cuba, registró promedio de .329 con nueve jonrones y 143 remolcadas en 347 compromisos.
La O bateó .327 con dos jonrones y 39 remolcadas en 76 juegos por los equipos de Santiago y Matanzas durante la temporada del 2014-15. El infielder fue pieza clave del equipo de Cuba que ganó la Serie del Caribe en el 2015 al sumar siete hits, dos carreras anotadas y una remolcada en cuatro partidos.

martes, 20 de diciembre de 2016

Así funciona el tráfico de jugadores cubanos hacia las Grandes Ligas de Béisbol


Hay una enorme y brutal red de tráfico humano que provee a las Grandes Ligas de Béisbol (MLB, por sus siglas en inglés) de algunos de sus mejores jugadores.
Comienza con los jugadores, hombres jóvenes y talentosos que buscan escapar de la pobreza en Cuba, y termina en los equipos de la MLB que pagan grandes cantidades para obtenerlos.
En el medio hay un inframundo de 'coyotes' que incluso se asocia con Los Zetas, uno de los carteles narcotraficantes más peligrosos del mundo.
Al menos 25 jugadores cubanos han sido llevados a Estados Unidos por traficantes desde el 2004, según documentos judiciales provenientes de más de una docena de investigaciones.
En total, los jugadores le han pagado a los 'coyotes' más de 11,4 millones de dólares de sus salarios, según esos mismos documentos.
Lo que el el público ve es que llega un refugiado cubano y firma un acuerdo como agente libre por millones de dólares, pero tras bambalinas estos jugadores le deben a sus 'coyotes' una considerable porción de sus cheques. En algunas ocasiones sus familiares son mantenidos como prisioneros hasta que firman extorsivos contratos que convierten a sus traficantes en agentes deportivos, según los fiscales y el testimonio mismo de un jugador.
Algunos de estos detalles han sido expuestos en el pasado. En el 2014, una demanda reveló como el bateador cubano Yasiel Puig sobrevivió a una travesía en el inframundo mexicano antes de firmar un multimillonario contrato con los Dodgers de Los Ángeles. Y en noviembre, fiscales federales detallaron la dura vida en las casas de seguridad en México, donde los coyotes amenazaban con dispararle a los jugadores "secuestrados" si estos trataban de escapar.
Este es un lado del béisbol que la MLB no reconoce públicamente. Pero nuevos detalles acerca de este sombrío inframundo finalmente verán la luz en enero, cuando el agente deportivo Bartolo Hernández vaya a juicio por supuestamente haber tomado parte en el tráfico de 17 jugadores para asegurarlos como clientes.
La lista de testigos incluye a superestrellas de la MLB como Yoenis Céspedes y José Abreu. Hernández niega los cargos. Su abogado los califica de "pura ficción".
Explotando las reglas
Tal como en Estados Unidos, el béisbol es un pasatiempo nacional en Cuba. Sin embargo, Fidel Castro eliminó los deportes profesionales allí hace más de cincuenta años. Cono resultado, la liga amateur de Cuba está llena de estrellas talentosas. Estos jugadores gozan de reconocimiento internacional por sus habilidades, pero incluso los mejores ganan menos de 1.500 pesos cubanos al mes, aproximadamente 56 dólares.
A sólo 144 kilómetros al norte está la costa estadounidense. Si un jugador se las arregla para llegar a Florida, puede inmediatamente rentabilizar sus talentos. Todos los cubanos reciben un tratamiento especial por parte del gobierno de EE.UU., gracias a la política migratoria de "pies secos, pies mojados". Los cubanos que toquen el suelo estadounidense son inmediatamente puestos en un camino hacia la residencia legal.
Pero eso también significa que los cubanos que llegan como refugiados, como cualquiera otro en Estados Unidos y Canadá, están sujetos al mercado de intercambios de la MLB. Son escogidos por sólo un equipo. Sin poder de negociación, a los novatos se les ofrece el salario mínimo de 500.000 dólares.
Los jugadores internacionales, no obstante, no están sujetos al mercado de intercambios. Pueden negociar con cualquier equipo que escojan, y las subsecuentes apuestas pueden llevar los acuerdos contractuales a millones.
Esa pequeña grieta en el sistema crea una motivación perfecta para los 'coyotes'.
Ellos meten jugadores a México con documentos de inmigración falsificados, según varios casos resaltados por fiscales federales. Como supuestos "residentes mexicanos", ellos califican como jugadores internacionales, y pueden negociar contratos de agente libre con los equipos de la MLB.
Todos parecen ganar. El jugador obtiene un abultado salario, los traficantes una buena tajada y la MLB a sus estrellas. Pero el proceso entero impulsa empresas criminales envueltas en un violento tráfico humano. Llena los bolsillos de un cartel narcotraficante y saca ventaja de los jugadores al extorsionarlos.
La MLB se ha rehusado a comentar acerca del tráfico de jugadores a pesar de numerosos pedidos de CNNMoney.
La travesía de un jugador por México
El FBI e investigadores de Aduanas e Inmigración no han hecho públicas las entrevistas de sus agentes con jugadores y sus familias, y ningún jugador de béisbol le hablaría a CNNMoney acerca de esto.
Pero sí existe un solo y detallado testimonio de primera mano acerca de esta travesía. Viene de un jugador, Leonys Martín Tápanes, quien demandó a sus 'coyotes' en el 2014 en lugar de pagarles. La siguiente es la descripción que reposa en su demanda.
Martín era un bateador estrella en el equipo nacional de Cuba y desertó en agosto del 2010. Él y su padre, junto a dos amigas, contrataron un bote charter para escapar de La Habana. En una playa a las afueras de la ciudad, nadaron una noche hacia donde estaba el barco.
El bote se dirigió hacia el puerto de Cancún, donde una van esperaba por ellos. Un hombre armado los condujo hacia una casa a quince minutos de ahí.
Según investigadores federales, esta operación portuaria pertenece a Los Zetas, un cartel narcotraficante mexicano notoriamente violento. En varios casos criminales, los 'coyotes' han descrito cómo le pagan a Los Zetas para facilitar la operación: el cartel los protege de grupos rivales y sobornan a la policía para que esta ignore a los inmigrantes ilegales.
Fue en la casa de seguridad donde Martín conoció por primera vez a Eliézer Lazo, su traficante. Lazo, un cubano exiliado, había viajado desde Miami para conocer a su nuevo 'premio'. Lazo portaba un arma enfundada y no lo dejaría ir sin sacarle un contrato, según Martín.
"Tú vales mucho", le dijo Lazo, según la demanda de Martín.
Él, tal vez anticipando su futura riqueza en el béisbol, le ofreció 40.000 dólares para que los dejara ir tanto a su familia. Lazo no aceptó.
A las pocas semanas, Martín y su familia fueron llevados de un apartamento a un hotel en México, esquivando a otros contrabandistas que quieren reclamar el 'premio'.
Eventualmente, ellos fueron separados cuando la familia de Martín fue trasladada a la casa de Lazo en los suburbios de Miami, donde vivían bajo vigilancia de Lazo. Martín dijo que temía que su familia, mantenida en custodia, fuera usada como una influencia.
Mientras tanto, Martín fue mantenido en un rancho junto con otros jugadores cubanos de béisbol cerca de Monterrey, México. Los fiscales dicen que los jugadores estaban rodeados por guardas armados, y aseguró que le hubieran disparado si se hubiera atrevido a escapar.
Algunos meses más tarde, los reclutadores estadounidenses de béisbol fueron llamados para mirar a Martín y a otros jugar en un estadio local, según asegura Martín. Los estadounidenses estaban impresionados con lo que vieron, y muchos equipos de la MLB hicieron ofertas.
En el 2011, Martín aceptó un contrato de 15,5 millones de dólares de los Rangers de Texas, pero sólo después de acordar darle un 35 por ciento de su salario a Estrellas del Béisbol, una escuela fachada de propiedad de Lazo. Ese porcentaje es siete veces superior al que percibe un agente regular de la MLB.
Martín asegura que sólo pudo reunirse con su familia tras firmar su contrato.
La horrenda travesía de Martín eventualmente salió a la luz. Él paró de pagarle a sus 'coyotes' su cuota extorsiva. Estrellas del Béisbol lo demandó por violación de contrato en el 2012. Martín los contrademandó en el 2012, argumentando que el contrato era ilegal. H. Ron Davidson, un fiscal federal de Miami que lleva a cabo varias casos contra traficantes cubanos de béisbol, presentó demandas criminales contra Lazo y su empresa.
Los investigadores federales encontraron que la organización de Lazo ha hecho lo mismo con 17 jugadores cubanos.
Según investigadores federales, la operación traficante de Lazo le sacó al menos 6,4 millones a José Abreu al ser contratado por los Medias Blancas de Chicago. Le sacaron más de 737.000 dólares a Adeiny Hechavarria, actual paracortos de los Marlins de Miami. Le extrajeron al menos 871.000 dólares de contratos firmados por Dalier Hinojosa, pitcher de los Filis de Filadelfia. También le sacaron cerca de 200.000 dólares al contrato de Yunesky Maya con los Nacionales de Washington.
Por lo menos otros cuatro jugadores contrabandeados terminaron en las ligas menores
En el 2014, Lazo admitió haber extorsionado y contrabandeado a estos jugadores cubanos, así como a otros trabajadores ordinarios. Como parte de su acuerdo de admisión de culpabilidad, Lazo aceptó renunciar a su participación en 20 contratos con jugadores de béisbol. En total, cuatro personas fueron declaradas culpables en esta trama.
El próximo objetivo en estas energéticas medidas es Hernández, el agente que representó a Martín y a los otros. Ninguno de los equipos mencionados en este artículo respondió las preguntas acerca de los contratos que fueron facilitados por los 'coyotes'.
Lo más llamativo, sin embargo, es que la operación de tráfico humano de Lazo no era la única.
Otras tramas de tráfico humano
En otro caso, un agente deportivo llamado Gustavo Domínguez llevó a siete jugadores cubanos de béisbol que se desempeñaron en las divisiones menores para los Marineros de Seattle, los Bravos de Atlanta, los Diamondbacks de Arizona y los Yankees de Nueva York. Le pagó a un narcotraficante 225.000 dólares para meter jugadores cubanos a EE.UU., y luego inventó un elaborado esquema para ocultar su presencia, meterlos por México y firmar contratos lucrativos desde allí.
Domínguez fue encontrado culpable en un juicio en el 2007. Fue sentenciado a cinco años en una prisión federal.
Otra investigación cayó sobre el agente deportivo que llevó a Yasiel Puig a los Estados Unidos y lo negoció con los Dodgers de Los Ángeles. Ese agente, Gilberto Suárez, se enteró de que Puig y otros estaban siendo retenidos contra su voluntad en México por contrabandistas que seguían aumentando sus honorarios.
Suárez organizó una operación de extracción nocturna, luego ayudó a los cuatro cubanos a hacer su camino hacia el norte mientras esquivaba a los policías corruptos, a los matones de los Zetas y a los capitanes de los barcos, según las transcripciones judiciales de la sentencia de Suárez. El grupo estaba apiñado en un hotel de aeropuerto cuando Los Zeta terminaron en un tiroteo con la policía en la zona de comidas de la terminal aeroportuaria.
En el 2014, Suárez llegó a un acuerdo de declaración de culpabilidad admitiendo el delito de tráfico humano y su participación en el contrato de Puig. Pasó un mes en la cárcel.
En casi cada caso, los 'coyotes' dicen que estaban ayudando a los cubanos a escapar de una dura situación, al ofrecerles la posibilidad de alcanzar el sueño americano, incluso a un gran costo.
Lo que no ha sido explicado aún es cuánto sabe la MLB de esto.

Clásico Mundial: Operación Cepeda

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La exclusión de la prenómina al Clásico de 2017, del jardinero Frederich Cepeda, ha desatado en los medios cubanos una especie de «campaña» por su inclusión.
Nadie —ni el más absurdo de los absurdos— pone en duda la necesidad en la pelota cubana de un slugger de probada valía en eventos internacionales. Cuba, como nación (concepto que no comprende fronteras) posee unos cuantos midiéndose en la Gran Carpa americana, uno por la Liga Japonesa (Alfredo Despaigne) y escasísimas balas en la Nacional. Sin la opción de mirar a los de la MLB, las exclusiones visibles de «intocables» rumbo al IV Clásico Mundial, le pusieron a más de un aficionado la piel de gallina.
El caso que más llamó la atención fue el del espirituano Frederich Cepeda, quien desde inicios de año, venía haciendo quórum por su incorporación al team que defenderá los colores patrios en Japón. País y estilo de juego que Cepeda, conoce al dedillo, pese a la decepción de su contrato. Esto incluso, es un plus adicional.
«Sueño con el IV Clásico Mundial del próximo año. Sería quizás el único cubano con cuatro apariciones en ese torneo y cada hit, impulsada, jonrón o anotada sería un récord personal y para Cuba», le dijo en septiembre al colega Joel García.
«La expectativa es el Clásico. Primero enfocarme en la Serie Nacional, porque si no tienes un resultado no hay un después. Trataré de mantener el rendimiento y por supuesto, integrar el equipo nacional. Yo solamente me entrego todos los días en el terreno, y ello da resultado», le confesó a esta reportera, también por el noveno mes, cuando a los Gallos se le estaban acabando las vallas donde actuar en la liguilla cubana. Lo hacía desde una camilla, en medio de una sesión de masajes en la rodilla, la misma que estaba cuasi recién operada, por segunda ocasión.
«Hay muchos atletas buenos fuera de los seis equipos, no hablo de Cepeda solo y, aunque no hayan cumplido los requisitos que pedía un elenco, deben ser elegibles para una preselección porque jugaron la Serie Nacional», le comentaba a Elsa Ramos, del periódico Escambray, por noviembre, cuando la segunda etapa abría sus puertas y él no era elegible por razones de salud. Dijeron.
No obstante, en 39 partidos jugados con un equipo colero como los Gallos, fue el séptimo de los bateadores con 373, octavo en slugging con 560, sexto mejor porcentaje de embasado (OPS) con 1.045, 22 carreras impulsadas y 18 anotadas. Cepeda—aún a media máquina—sienta a unos cuantos dentro de la polémica pre-nómina de 50 jugadores. Y eso lo sabe, hasta el recogedor de basura del Tokío Dome.
Por ello, desde la exclusión, ha resurgido una especie de «Operación Cepeda», que busca ubicarlo allí, donde debió estar en un principio. Es evidente. Al calor de la reacción popular, apareció una bolsa de varios peloteros que serán «elegibles» para los cuatro equipos de los play off. Cepeda, aunque no de manera literal, encabezaba la lista. La idea es que el del dorsal 24 actúe de refuerzo en alguna novena semifinalista. La convocatoria nada solapada—según fuentes cercanas al equipo naranja—del comisionado nacional de béisbol, Heriberto Suárez, cuando en visita reciente a Villa Clara, intencionó la selección del toletero espirituano.
Los medios nacionales también se sumaron a la campaña. Espacios en medios escritos, radiales y televisivos han disertado sobre la necesidad de que Cepeda haga el equipo al Clásico. Lo más reciente, fue la aparición televisiva del médico Liván Peña, quien refirió la entrega del «24» porque se incorporó a jugar con los suyos, antes de recuperarse de la operación, pero que ya está en condiciones y ojalá se cumpliera el sueño de verlo en la cita internacional más importante del mundillo beisbolero en 2017.
Al parecer, Cepeda, no se quedará como su co-equipero de antaño, Ariel Pestano, cuando el III Clásico Mundial. Esta vez, quienes deben opinar, lo han hecho. Esta vez no hubo loas al mutis, si no a lo «injusto», como se lee también en la prensa yayabera. Si para el 28 de enero, el MVP de la Serie del Caribe de 2015, está en plantilla rumbo a Japón, será un poco porque el motor pequeño hizo mover al grande. Pero en esencia, porque de los elegibles en Cuba, ninguno le pisa los spikes.

Borrero: «Este día tenía que llegar»


Llegó el final para el cuarto bate desde hace más de una década del Villa Clara. Ariel Borrero dice adiós al béisbol activo en su estadio Sandino.
Ramón Moré y Roger Machado reconocen a Ariel Borrero en su retiro oficial.
Por: Mayli Estévez Pérez 20 Diciembre 2016
Caía la noche del lunes 19 de diciembre y el estadio Sandino reunía a la mayor concurrencia de la temporada. A la afición no la llamaba el equipo en sí, a pesar de la clasificación cuasi segura a semifinales, si no la despedida del béisbol activo de su cuarto bate hace 21 campañas, el Remolcador Ariel Borrero.
Todos le tocan el hombro, le piden una foto, le respiran encima. Lo abrazan— el más antológico de todos, el que su «hermano de batallas», Ariel Pestano, le regaló fuera de todo protocolo, del guión. Los más íntimos le gritan su verdadero nombre de guerra: «La Tenca, cará». Ese es el 53 del «Villa Clara». Emocionado aún, sudado como nunca dentro de un diamante, quizás por el traje, quizás por los nervios, habló Borrero, luego de pasarle simbólicamente la primera almohadilla a su sucesor Norel González.
«Este día tenía que llegar. Algunas veces dudaba, lo estuve anunciando en muchas ocasiones, no me decidía, pero llegó. Pensaba que el público no me iba a responder, pero aquí estuvieron los villaclareños y ahora esto es lo más grande que me ha pasado en la vida deportiva».
Quiso el calendario, los organizadores o el mismo hijo predilecto del central Washington dominicano, que el adiós coincidiera con una subserie contra Ciego. El team con el que Borrero resultara campeón como refuerzo, los últimos dos años. Lo agradece: «A Ciego volveré. Tengo muchos amigos por allá, y dondequiera que me pare los defenderé como mi propia novena».
El manager de los Tigres, Roger Machado también se sumó a la ocasión: «Para mí fue un privilegio ser director de Ariel Borrero en los dos años que quedamos campeones. Era un atleta de mucha experiencia, de mucha disciplina, de entrega y aparte un atleta que ayudaba mucho a la dirección del equipo. Borrero fue el líder en esos equipos avileños, uno más. Me emocioné al estar en el homenaje, es lo que se merecía, como lo mereció Ariel Pestano. Eso hay que seguirlo haciendo con atletas que lo han dado todo por el béisbol cubano. Eso es lo más lindo que se puede llevar Borrero, el cariño del pueblo villaclareño y avileño».