lunes, 19 de junio de 2017

Un millón de gracias, Donald Trump

LA HABANA, Cuba.- Los cubanos sin poder, en Cuba y en tantos otros lugares del mundo, seguramente se sintieron reconfortados y agradecidos con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, el pasado viernes 16 de junio.
Pero no solamente ellos, que se cuentan por millones, sino además y sobre todo, aquellos cinco mil que, en ese otro mundo del más allá que aún ignoramos, fueron fusilados por el odio de Fidel y Raúl Castro en las guerrillas de la Sierra Maestra y a partir del triunfo de la camarilla castrista.
Donald Trump habló en honor de los cubanos que se vieron forzados a abandonar su país, tildados de apátridas y gusanos por el Comandante Iluminado.
Habló en honor de los primeros cubanos que en la temprana fecha de 1959, lucharon contra el comunismo que ya se olfateaba.
Trump no olvidó a los miles que, de la noche a la mañana, fueron desposeídos de sus comercios, fábricas y timbiriches con la Ofensiva Revolucionaria de 1968, de los periodistas que salieron espantados hacia un futuro desconocido, cuando los medios de prensa cubanos cayeron en manos de los hermanos Castro, para su propaganda política, como ocurre aún.
Trump habló a favor de los miles de los presos políticos plantados, que pudieron sobrevivir de puro milagro en las nuevas cárceles construidas para ese fin por el castrismo, los que no pudieron ser doblegados jamás.
Trump no olvidó y habló a favor de todos los cubanos y extranjeros que hemos sido torturados durante meses en las tapiadas de la Seguridad del Estado —policía política—, y condenados por leyes draconianas a largos años de cárcel.
Habló, sí, a favor del Movimiento de Derechos Humanos, surgido a finales de 1976, en un apartamentico del reparto Mañana, en el pueblo habanero de Guanabacoa, donde un cubano valiente de nombre Ricardo Bofill Pagés, desafió a un gobierno militar, que sólo pudo vencerlo cuando a punta de pistola lo montó en un avión rumbo a Alemania, deportado de Cuba.
Trump no olvidó a los miles de activistas y periodistas independientes que exigimos el respeto a todos los Derechos Humanos y que por esa razón hemos sido y somos golpeados, encarcelados, difamados, muchos obligados a abandonar el país, con el fin premeditado del régimen de desaparecer organizaciones civiles que luchan pacíficamente contra la opresión.
Tampoco Trump ha olvidado a la gran parte de la población cubana, enferma de miedo, muchos de ellos engañados, engatusados y que como hizo Mahatma Gandhi, esperan el final de la dictadura, un final que siempre han sentido más temprano que tarde.
El viernes 16, Donald Trump dio un duro golpe a la dictadura militar de Raúl Castro y a sus generales, la nueva clase que disfruta de privilegios arrebatados, porque no fueron capaces de crearlos, frente a un pueblo mal alimentado, mal protegido socialmente, mal atendidos en pésimos hospitales, convertidos en los nuevos esclavos del siglo XXI, con salarios humillantes.
El duro golpe recibido por la dictadura es poco en comparación con lo que se merece. Ni aun desaparecida, los cubanos podremos olvidar tanto dolor, tanto sufrimiento, tanto daño causado durante tantos años.
Gracias, señor Trump, ojalá sepa usted el lugar que acaba de ocupar en el alma del pueblo cubano. Segura estoy que hasta nuestro José Martí, allá en la muerte, amante como era de la libertad, se lo agradece.
deportivasmlb@gmail.com 

jueves, 15 de junio de 2017

Yasiel Puig

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En el día de ayer sucedió este incidente después de despachar su jonron 10 de la temporada el caballo loco de palmira al correr las bases le enseño el medio de sus mejores modales a los fanaticos de la tribu de los Indios estas actitudes tienen que parar esto afecta la imagen de nuestros peloteros se que la presión es mucha si te gritan te chiflan y inclusive te faltan el respeto pero esto no debe suceder en un terreno de pelota en especial por un pelotero cubano.

lunes, 5 de junio de 2017

Que cuatro patas para una mesa Orlando "El Duque" Hernandez Lourdes "El heroe de Parma" Gurriel Angel "El diablo" Lopez y Antonio "El capitan de capitanes" Pacheco

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Marc Anthony y la recién creada agencia para manejar atletas, Magnus Media acaban de firmar a Aroldis Chapman.

Marc Anthony con Adeiny Hechavarría durante los calentamientos antes del partido Mets - Marlins.

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Oficial: Victor Mesa será el próximo manager de los Industriales!🔵🔵

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Según trascendió esta tarde en reunión efectuada con la prensa en la Dirección Provincial de Deportes de La Habana.
Victor Mesa, ex-manager de los equipos de Villa Clara y Matanzas volverá a tomar las riendas y está vez del equipo insignia de la pelota cubana en la 57 Serie Nacional con los Industriales .
En sus primeras palabras Victor exhorto a trabajar unidos en el beisbol de la capital para llevarlo otra vez a planos estelares..

Rey Vicente Anglada: “Ni muerto dirijo de nuevo en la Serie Nacional”


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Por: Joaquín Colina Mié, 05/10/2017
El misterio creado en torno a la designación del manager de Industriales se prolonga. Unos apoyan la candidatura de Guillermo Carmona; otros, la de Víctor Mesa. Hay un embrollo armado dondequiera que se habla de pelota, pero ninguna fuente oficial da la cara para ponerle coto a los rumores.
Alguien muy autorizado para hablar de estos temas, Rey Vicente Anglada, tiene muy claro que lo que sucede es lamentable.
“Me parece absurdo, los muchachos están entrenando sin director”, señala el mítico camarero de la capital. “Esas cosas están mal hechas y molestan a los propios jugadores. En todas partes los equipos se hacen con el director nombrado, pero aquí pasa al revés. Antes era con el equipo Cuba; ahora está ocurriendo con los Industriales. Es increíble que eso pase. Estoy absolutamente en contra de esas barbaridades”.
Conocido por ser un personaje sin pelos en la lengua, Anglada se declara amigo de ambos implicados, y opina que más que la elección de uno u otro, lo importante es que la provincia acabe de pronunciarse al respecto.
“Los dos son hombres y eso es lo más importante”, enfatiza vía telefónica. “Hace tres meses me preguntaron por Carmona para dirigir y yo di una magnífica opinión de él. Ahora se sumó Víctor, que es mi hermano, y pienso que también puede ayudar muchísimo”.
Preguntado sobre las posibilidades de que regrese un día al puesto de mando de la nave azul, Anglada ‘saltó’ con la misma agilidad que antaño le granjeó fama y prestigio.
“Me han llamado varias veces para conocer sobre mi postura y yo siempre he dicho que no, que ayudo pero no asumo. Que cuenten conmigo sin problemas en la preparación del equipo, y hasta ahí. Ni muerto me pongo a dirigir de nuevo en la Serie Nacional”.

jueves, 1 de junio de 2017

Albertico Martínez: “Estoy en el anonimato, nadie se acuerda de mí”

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Cronodeportesonline 19 JULIO, 2016
Uno, dos, tres… cuando me disponía a colgar, al séptimo timbre responde una voz marcada por los años. Rápidamente me identifico y le explico el motivo de la llamada. Una entrevista vía telefónica. Acepta, pero ese día no. Me pide que lo llame al siguiente, temprano en la mañana, él casi siempre despierta a ras del alba. Y así lo hago.
Nos involucramos en una conversación de casi una hora. Emoción, viejos recuerdos y nuevas realidades, silencios prolongados ante preguntas espinosas, pero la ausencia de la dicha del intercambio cara a cara me prohíbe descubrir otros encantos, otras revelaciones de mi entrevistado. La última frase del diálogo es “estoy en el anonimato, nadie se acuerda de mí”. Típica expresión que le pega de sobra a muchos atletas cubanos, pero quien la hace suya esta vez es Albertico Martínez.
Desde Villa Clara, uno de los receptores más herméticos de la historia del béisbol cubano me cuenta su realidad. Afirma que ni un capítulo del gustado programa televisivo Confesiones de Grandes le han dedicado a su persona. Sale poco de su casa, sobre todo se concentra en realizar labores hogareñas. Ya la pelota no es la novia que lo tuvo por mucho tiempo embelesado, alejado por meses de su casa, de su país, por tal de que nunca desapareciera el amor hacia ella. Pero pocas son las relaciones que duran toda la vida. Hoy, eventualmente se acuerda de ella. Al estadio no va y alguna que otra vez la evoca por televisión, para no dejarla morir.
Está en extremo orgulloso de sus hijos. Ambos son profesionales realizados. El varón es cibernético y la hembra psicóloga. “La inteligencia la sacaron de su madre”, me dice esta gloria del béisbol, nacido el 22 de febrero de 1952. A sus 64 años, sacar muchas remembranzas del baúl es una exigencia, me afirma. Pero está muy contento, se le nota y lo confiesa, de que alguien se haya acordado de que él existe. “No creo que tan mal pelotero fui para merecer el olvido”, sentencia.
Nunca lo llamaron para ser coach de Villa Clara, a pesar de su pasado, lo echaban a un lado. “Mis labores se reducían a la presencia en la Academia, algo que era mi trabajo. Mi satisfacción estaba en desarrollar receptores como Ariel Pestano o Yulexis La Rosa. En Villa Clara han existido varios receptores de calidad y es a causa de la herencia y la referencia de grandes catchers, de generación en generación, y eso sin contar los que se han ido como Joan Chaviano, William Plaza, Osvaldo Pedraza y Julio César Ramírez”.
Debutó en la temporada 1972-73 con Azucareros, en una época que existía otra mentalidad y los atletas lloraban por los errores cometidos. Coincidió en aquellos años con Lázaro Pérez, quien se encontraba en el ocaso de su carrera. De él, un receptor del equipo Cuba, observó mucho, aprendió mucho, lo tenía como imagen. Estuvo además con novenas de Las Villas, Arroceros y Villa Clara y participó en las primeras 14 Series Selectivas.
Dicen los que te vieron jugar que desarrollaste una experiencia tirando sentado a la inicial…
“Fue una ocasión en que vi al catcher Freddy Portilla tirar sentado y decidí imitarlo, para tener un arma más a la hora de disparar a la inicial. Es muy difícil tirar a segunda y a tercera base sentado, porque los lanzamientos no te llegan fáciles y generalmente a primera lo hacía para sorprender. Yo siempre profundicé más en la defensa, en tener más herramientas en ese apartado, porque como bateador no tenía las habilidades de Víctor Mesa o Antonio Muñoz, es decir, no era rápido y no tenía poder. Siempre traté de tener buen vínculo con los lanzadores y de ganármelos”, responde Martínez, quien se desempeñó en 16 Series Nacionales y mostró average ofensivo de 233, pero a la defensa sobresalió con su promedio de 985 y 368 corredores cogidos robando en 677 ocasiones.
Tu primer equipo Cuba fue aquel del Mundial juvenil de Venezuela en 1970.
“Participé con muchos peloteros de calidad como Bernardo “Navaja” González, Alberto Brito, entre otros. Recuerdo que fue entre países latinoamericanos y estuve tres meses entrenando en La Habana, algo que me impactó mucho, porque coincidí en la receptoría con Pedro Medina. Ese torneo fue el preludio de otros como tres Campeonatos Mundiales de mayores, tres Copas Intercontinentales y dos Juegos Panamericanos y Centroamericanos y del Caribe. No considero que me demoré para llegar al equipo Cuba, debido a que en mi época existía mucha competencia por parte de atletas de nivel”.
Sé que el Campeonato Mundial de Japón 1980 es la página más importante de tu trayectoria con la selección nacional.
“Efectivamente. En ese evento Medina era regular y yo salía en los finales de los partidos para asegurar defensa. Fue un certamen que conservo como algo imborrable, pues se vivió un ambiente muy agradable, participaron conjuntos asiáticos que lo prestigiaron y en la final le ganamos a los locales 1-0, gracias al jonrón de Antonio Muñoz.
”Sin embargo, antes que me lo preguntes, te digo que el peor momento fueron los Panamericanos de Indianápolis 1987, cuando me dejaron fuera. La forma en la que me enteré no fue la indicada. Realizamos un entrenamiento de altura en México y tuve buenos resultados, y al regresar me entero por radio que eliminaron a varias figuras, entre las que estaba yo. Jugué un año más para demostrar que yo no había perdido habilidades, absurdo elemento que dijeron en mi contra”.
Seguramente eso fue un indicador para que en 1988 decidieras colgar los arreos.
“No me divertía la pelota, me pesaba coger guaguas para provincias, el entorno no me favorecía y necesitaba de mi casa. Aunque me seguían llamando a las preselecciones provinciales, decidí retirarme con 36 años. Disfrutaba mucho las victorias con mis equipos de Las Villas y hacer las selecciones nacionales sin que existiera nada material. Pero ya tenía decidido mi retiro”.
Muy común en la actualidad el fenómeno de la tentativa a abandonar las delegaciones por parte de personas dedicadas a esos fines, ¿en tu época cómo se vivía eso?
“En aquella época no se usaba eso de irse, era mucho el amor por la bandera. A mí no me vinieron a ver nunca, nunca me ofrecieron dinero para desertar. No era tanto el acoso porque ellos sabían que con nosotros era por gusto. Siempre yo evité el contacto con ellos”.
Después del retiro…
“Me ubicaron en la Academia y trabajaba en ella cuando recesaba en la Serie Nacional. Pero a partir de 1988 me meto de lleno en la Academia trabajando con los catchers hasta 2014, cuando comenzaron ciertas exigencias, como que había que ser Licenciado. Yo empecé la Licenciatura en Cultura Física, la cual interrumpí varias veces y no la pude terminar. No estoy en contra de la superación, pero hace falta embarrarse de grasa como el mecánico, meterse en la caliente”.
Anduviste por Italia muchos años como parte de una misión deportiva.
“Entre 1993 y 2004 fui 12 veces a Italia, una misión sobre todo económica que me vino muy bien. Estuve hasta que me plancharon. Me llamaron hace poco para ir nuevamente, pero que va, mi edad ya no lo permite. Allí, principalmente, desarrollé muchachos. Igualmente estuve como 15 días en 1990 en un intercambio en Rusia, donde entrenábamos en un terreno de fútbol”.
Ante la negativa de conformarme una selección nacional de todos los tiempos, “por el nivel de compromiso que eso encierra”, me reveló que el mejor lanzador que él vio en su vida se llama Braudilio Vinent “y eso que jugué con muchos lanzadores de calidad. Era muy seguro y corajudo, sin ser tan inteligente”. (David Díaz)

Yasmany Tomás se siente cada vez más cómodo en las Grandes Ligas

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Por: Steve Gilbert 5/18/2017
El cuadrangular del cubano Yasmany Tomás en el partido del martes resultó marcando la diferencia en la victoria de sus D-backs sobre los Mets, pero el hecho de que se volara la cerca por la banda contraria llenó de más optimismo a su club.
"Pienso que siempre hay un ingrediente natural que observo cuando los muchachos están comenzando a entrar en ritmo con el bate", señaló el piloto de Arizona, Torey Lovullo. "Fue hacia aquel canal contrario. Cuando los muchachos comienzan a enviar con fuerza bolas hacia esa parte del terreno, están haciendo muchas cosas bien porque eso no ocurre por accidente".
El miércoles, "El Tanque" agregó un doble empujador para ayudar a los Diamondbacks a barrer los tres juegos de su serie contra los Mets.
El bambinazo de Tomás fue hacia el jardín derecho y cayó en la piscina para demostrar la fuerza que tiene el guardabosque.
"Es muy simple con Yas", dijo el coach de bateo Dave Magadan. "Es uno de los muchachos más fuertes en el juego y cuando está listo para batear le pega al lanzamiento correcto -- si le pega con la parte gruesa del bate, le dará fuerte a la bola y en ocasiones irá sobre la cerca".
Cuando Magadan dice que está listo para batear se refiere a que Tomás no hace tantos movimientos con sus piernas ni carga tanto su bate sobre sus hombros que parece que lo está apuntando hacia el lanzador.
Parece algo sencillo, pero batear en las Grandes Ligas no es nada fácil.
Hacer la transición de Cuba a los Estados Unidos también es difícil. Ahora en su tercera campaña, el jardinero de 26 años de edad ya se siente más cómodo.
"Esta es mi tercera temporada y creo que me ha ido mejor porque tengo más experiencia", explicó Tomás. "Me siento mucho mejor ahora. He podido hacer algunos ajustes y he estado trabajando fuerte cada día".
El esfuerzo no ha sido el problema para Tomás. El toletero quiere sobresalir tanto que en ocasiones tiene el efecto contrario.
"El ajuste principal es en el aspecto mental", indicó Tomás. "Ahora trato de sentirme cómodo después de hacer más de la cuenta".

lunes, 15 de mayo de 2017

Miembros de la Pena MLB













Yulieski Gurriel se acopla poco a poco a las Grandes Ligas en los Astros


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En menos de un año, el infielder cubano Yulieski Gurriel ha tenido que adaptarse a un nuevo país, un nuevo béisbol y una nueva posición defensiva. Y desde el punto de vista de los Astros de Houston, se ha acoplado bastante bien.
Tras batear .337 con porcentaje de embasarse de .421 y slugging de .582 en 15 temporadas en la Serie Nacional de Cuba, Gurriel firmó con los siderales por cinco años y US$47.5 millones en julio del 2016. Hizo su debut de Grandes Ligas en agosto y tuvo promedio .262 con tres jonrones y 15 carreras producidas en 30 compromisos como ligamayorista.
El oriundo de Sanctí Spíritus amaneció el sábado bateando .274 con dos jonrones y nueve remolcadas en 31 partidos por Houston esta temporada. Su comienzo fue lento, ya que tuvo promedio de apenas .243 en sus primeros 11 compromisos de la campaña. Pero en sus últimos 20 partidos, lleva promedio de .289 y se ha volado la cerca dos veces.
Entre los desafíos que ha enfrentado Gurriel se encuentra tenerse que adaptar a la zona de strikes de Grandes Ligas, que es más pequeña que la que se utiliza en Cuba.
"Soy un atleta que vengo adaptado a ser muy agresivo en el home, viendo que la zona [de strikes] es mucho más amplia", le dijo Gurriel a LasMayores.com. "Aquí me la encuentro más pequeña, entonces tengo que ir haciendo los ajustes. Ya no tengo que ser un bateador tan agresivo. Por eso he tenido problemas al principio de la temporada, pero creo que son cosas que se pueden ir limando".
Aunque en Cuba jugó mayormente como tercera base, ante la presencia de Alex Bregman en los Astros, Gurriel comenzó la campaña del 2017 como el inicialista titular de Houston. Ha cumplido en dicho rol e incluso no ha cometido error defensivo alguno este año.
De su parte, el manager de los Astros, A.J. Hinch, dice estar a gusto con la evolución del cubano, tanto al bate como en la primera almohadilla.
"Su adaptación a la primera base ha sido mejor de lo se esperaba", dijo Hinch. "Tratándose de alguien que ha jugado toda su vida casi exclusivamente en el lado izquierdo del diamante, se ha acostumbrado a la primera base y se enorgullece de dominar los matices que conlleva esa posición.
"Ofensivamente, creo que es un bateador muy inteligente. La primera impresión de él era que se trataba de un muchacho que hacía swings todo el tiempo, con cualquier cuenta, a cualquier pitcheo en cualquier localización. Pero creo que está mejor preparado y que es más inteligente de lo que se reconoce. No trata de hacer demasiado. Batea mucho por el suelo. Controla sus turnos al bate. Con su personalidad, me siento muy a gusto con él".
Veterano de mil batallas
Gurriel, de 32 años de edad, ha sido uno de los jugadores cubanos que más se ha destacado a nivel internacional. Además de disputar los primeros tres Clásicos Mundiales de Béisbol con la selección cubana y tres Series del Caribe, representó a Cuba en los Juegos Olímpicos del 2004, donde ganó una medalla de oro, y en los Juegos Panamericanos del 2003 y del 2007.
En el 2014, Gurriel también vio acción en 62 compromisos por Yokohama DeNa BayStars del béisbol japonés, por quienes tuvo promedio de .305 con 11 jonrones y 30 remolcadas.
Aunque está de más señalar que hubiese preferido poder demostrar su talento en la Gran Carpa cuando era más joven, Gurriel considera que haber llegado en calidad de veterano ha tenido sus ventajas.
"La juventud es algo bien valioso", dijo Gurriel. "Pero a la vez, me ha sido de mucha ayuda haber jugado tanto tiempo en Cuba, internacionalmente. He estado en Japón; eso también me ayudó mucho para que a la hora de adaptarme aquí no haya sido tan brusco el cambio".
Gurriel y su hermano menor, Lourdes Gurriel -- ambos hijos de otra leyenda de la pelota cubana, Lourdes Gurriel padre -- desertaron en febrero del 2016 en la República Dominicana después de la Serie del Caribe celebrada en dicho país.
Lourdes, de 23 años de edad, se encuentra en el sistema de los Azulejos, con quienes firmó por siete años y US$22 millones en noviembre. Ahora mismo, el versátil jugador, capaz de defender tanto en el cuadro interior como en los jardines, está fuera de acción por una lesión en la corva derecha que sufrió en su primer partido de liga menor por Clase A Dunedin.
De su parte, Yulieski trata de compartir todo lo que ha aprendido sobre la vida como ligamayorista con su hermano menor.
"Es una experiencia muy nueva para nosotros", dijo Yulieski. "Yo he tenido la posibilidad de llegar primero que él, entonces le he ido transmitiendo todo - todas las formas de jugar aquí en Grandes Ligas, lo que te piden los dirigentes. Hasta ahora no ha tenido mucha suerte - ha estado lesionado ahora al principio - pero lo he ido ayudando en todo lo que he podido y lo ha ido asimilando bastante bien".

Aroldis Chapman se convirtió en el 1er lanzador cubano en ganar un juego de #SerieMundial desde J. Contreras (2005) y el 1ero de #Cuba 🇨🇺 en salvar un juego de SM. MLB Cuba

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1993....Cuba vs Senadores de San Juan

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Elogio del pelotero cubano


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Por: Enrique Ubieta Gómez 5/13/2017
Foto: Ricardo López Hevia
Sé que estas palabras se moverán a contracorriente, que el consenso que existe no respalda mi fe. Pero los consensos no son verdades, se construyen. A veces, expresan realidades; a veces, las producen. Un lento y arduo proceso de construcción ha convencido a muchos de la superioridad del profesionalismo (que no es igual a profesionalidad) en el deporte, sobre el ya casi extinto ideal del amateurismo. Y ese convencimiento –sobre el que pesan mitos, argumentos y deserciones bien remuneradas: toda una estrategia de imposición persuasiva–, ha disminuido nuestra autoestima en el deporte nacional. El más reciente Clásico Mundial –no por la ubicación conseguida en él, sino por las sucesivas derrotas que sufrió nuestro equipo en la segunda etapa, la última por nocaut– ha sido, para decirlo en términos beisboleros, el puntillazo. Algunos han dicho, supongo que sin alegría, «al fin podemos apreciar el nivel real del béisbol cubano».
No estoy de acuerdo con esa frase. Mi posición no pretende que se ignoren deficiencias y carencias actuales –organizativas, técnicas, incluso conceptuales– que sin duda afectan a nuestro deporte nacional, desde sus bases hasta el nivel superior. Durante décadas sostuvimos una Serie Nacional de alta calidad, a pesar de que el número de equipos y peloteros involucrados no se correspondía con la cantidad de habitantes en el país; en realidad, tampoco se «corresponde» la cantidad de médicos, de científicos o de bailarines clásicos, para solo citar tres ejemplos, pero de eso se trata cuando se habla de Revolución. Ello no significa que hoy, ante circunstancias nuevas, no podamos reestructurar la Serie y disminuir la cantidad de equipos contendientes ­–aunque esa no es la solución real–, para mantener la calidad.
Pero sobre estos y muchos otros temas, ya se ha escrito.
Quiero exponer mis criterios personales sobre aquellos tópicos que sobrepasan lo estrictamente deportivo, y que sin embargo lo condicionan. Porque la derrota transitoria del sistema deportivo socialista –que el atleta de alto rendimiento sea un profesional no significa que aceptemos gustosamente las reglas del profesionalismo; el socialismo no puede prescindir del mercado, pero se opone por esencia al mercantilismo en el arte y en el deporte–, es una de las consecuencias naturales de la derrota transitoria del ideal socialista. Dejaron de existir los escenarios internacionales de prestigio para el deporte amateur, y la guerra en torno al deporte cubano, y al béisbol –que es parte de la identidad nacional, de la autoestima que la Revolución sembró en el pueblo–, se intensifica.
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La desaparición del llamado «sistema socialista» tuvo un efecto económico devastador en el país, y sin dudas, también, en el deporte cubano. Sin embargo, ninguno de los tres primeros Clásicos logró demostrar la inferioridad del béisbol nacional. Recuerdo que en días previos al I Clásico, los medios contrarrevolucionarios auguraban la más rotunda derrota de Cuba y la politizaban. En una publicación en Internet que supuestamente abogaba por el reencuentro entre cubanos, se afirmaba:
«El Clásico Mundial de Béisbol (CMB) dará la posibilidad, de una vez y por todas, de comprobar cuál es el nivel real del béisbol cubano. […] Alejada del mejor béisbol del mundo por casi cinco décadas, Cuba competirá con una presión adicional. El equipo de la Isla no puede darse el lujo de una derrota aparatosa, pues se derrumbaría toda la propaganda montada durante tantos años. El béisbol ha sido el principal baluarte de una política propagandística dirigida a demostrar la superioridad del sistema deportivo cubano […].»
Algún comentarista llegó a decir que si Cuba no llegaba a la discusión de la medalla de oro, se evidenciaría «el fracaso del sistema deportivo revolucionario». Era tal el deseo de que el equipo cubano naufragara, que ese mismo medio, en un editorial de la redacción, estalló de alegría cuando caímos en el primer juego frente a Puerto Rico –con marcador similar a la reciente derrota frente a Holanda, por cierto–, y se apresuró en la organización del entierro:
«El marcador, 12 x 2, refleja la derrota más abultada del equipo cubano desde que el régimen de Fidel Castro decidiera darle la espalda al mundo profesional del béisbol. (…) Fuera de la burbuja propagandística del castrismo, el equipo nacional se vio desamparado y sin respuesta ante una novena que le arrolló en todos los ámbitos del juego. Tras más de cuatro décadas de politización de la vida cubana en general, y en especial del deporte y del béisbol, se hace muy difícil para los aficionados obviar tras el partido un enfoque desde esta perspectiva. Y lo que acaba de pasar, impensable en un año como 1959, dice mucho de la situación actual del país».
¿Quién politiza qué? El mercado politiza todo lo que toca, a favor del capitalismo por supuesto. La verdadera despolitización del deporte es su no mercantilización. No se trata de una discusión técnica o de preferencias organizativas; la sola posibilidad de que un país pobre, con políticas masivas y gratuitas de atención al deporte y a la educación física pueda producir peloteros del nivel de aquellos que devengan millones en un negocio extraordinariamente lucrativo, es inadmisible para los que ostentan el poder global. Una periodista de origen cubano escribía el 27 de marzo del 2006 en El Nuevo Herald, al finalizar el I Clásico:
«Aunque puse cara de póker durante las dos semanas que duró el torneo, hacia el final, en vísperas del juego definitivo entre Japón y Cuba, me hicieron la pregunta inevitable: ¿quién quieres que gane? Y les contesté la respuesta, para mí, inevitable: en todos y cada uno de los partidos he deseado fervientemente que Cuba perdiera».
Sin embargo, cuando se obtuvo el subcampeonato frente a Japón, ningún medio, ni siquiera los nuestros –hay que confesar que, acostumbrados a ganar, nos sentimos insatisfechos con ese segundo lugar– invirtió los términos de la apuesta y exclamó: ¡Cuba ha demostrado tener un sistema deportivo superior! Ninguno de los tres primeros Clásicos, por otra parte, reivindicó la real calidad del equipo estadounidense, pero la prensa de aquel país no habló de crisis (no tenía por qué) en el béisbol de los Estados Unidos.
Foto: Ricardo López Hevia
Durante el II Clásico, los vaticinios de la contra fueron más cautelosos. Entonces empezó el largo recuento de las glorias deportivas que tuvo Cuba antes de 1959, para fijar la idea de que los triunfos en la pelota nada debían a la Revolución. Es algo que se repite, el deseo genuino por rescatar la historia acaba siendo manipulado: hubo cine antes de 1959, pero la Revolución unió arte e industria y desarrolló lo impensable, un cine nacional; hubo una Alicia Alonso antes de 1959, pero la Escuela Cubana de Ballet es hija de la Revolución; hubo médicos brillantes en las primeras décadas del siglo XX, pero nunca antes el país alcanzó cifras tan bajas de mortalidad infantil ni soñó con tener el más alto índice de médicos por habitante del planeta, entre otros ejemplos. Quiero citar las palabras de un reconocido estudioso del béisbol cubano, el estadounidense Peter C. Bjarkman, coautor de los libros Smoke: the romance and lore of cuban baseball (1999) y A History of Cuban Baseball, 1864-2007 (2da. edición, 2014), en una entrevista concedida al bloguero Reynaldo Cruz:
«La Era Dorada del Béisbol [en Cuba] está en las últimas décadas y no con la limitada liga invernal profesional de La Habana en la primera mitad del siglo XX. ¿Por qué? (…) Uno no podía imaginar a las principales estrellas cubanas en los años 50 compitiendo contra los mejores de las Grandes Ligas como lo hicieron Cepeda, Paret y compañía en el primer Clásico en el 2006. Incluso con las trabas políticas, Cuba envió más nuevos jugadores a las Grandes Ligas (nueve) este año [2014] que en cualquier temporada precedente en la historia. Los peloteros cubanos (y por tanto el béisbol cubano como un todo) son mucho, mucho mejores en las dos últimas décadas que antes de 1960. También la Cuba posrevolucionaria tiene ahora una liga verdaderamente a escala nacional, mientras el béisbol profesional en la Isla antes de Fidel estaba mayormente restringido a solo cuatro equipos en la ciudad de La Habana (y más de la mitad de los jugadores en esa vieja liga invernal eran realmente norteamericanos y no cubanos de nacimiento)».
Es curioso que Bjarkman sostenga su polémico criterio –llega a decir: «Creo que los jugadores en Cuba durante los últimos diez años son los mejores»– sobre la base del exitoso comportamiento de los peloteros cubanos contra sus similares de Grandes Ligas, en sus encuentros correspondientes al Clásico y en sus inserciones posteriores en ese circuito profesional, ya que ese es el patrón de medida impuesto, y subestime a las figuras de las décadas del 70, 80 y 90.
Lo cierto es que más allá de hasta dónde avanzaron los equipos nacionales en los primeros tres Clásicos –en cada uno de ellos, la escuadra nacional era «evaluada» como inferior a sus rivales de la Gran Carpa e incluso, de otras ligas profesionales, aunque se le exigía el triunfo inobjetable, lo que creaba en sus integrantes un estado sicológico adverso que se unía al acoso político y de los cazatalentos–, la presencia cubana dejó una huella positiva. De hecho, muchos de los integrantes del equipo nacional que desertaron y se incorporaron al circuito de Grandes Ligas, brillaron también en sus filas –y hubo quienes no desertaron (los Lazo, Cepeda, Vera, Despaigne, etc.) y eran superiores a muchos de los que tuvieron éxito en aquella «otra pelota»–, lo que desmiente la aseveración de que no eran peloteros de ese nivel.
Previo al IV Clásico, un sitio anticubano, sabedor de que la mayoría de nuestros representantes en las primeras ediciones ya jugaban en otros países, difundió algunas estadísticas sorprendentes: el bateador de mejores números y el pitcher de mejor desempeño en la historia de esos eventos, pertenecían al vilipendiado equipo Cuba. Del primero, Frederich Cepeda –que prefirió vivir y jugar en Cuba–, decía: «entre los 541 bateadores que se han parado en el plato desde el 2006, lidera categorías tan importantes como las de carreras anotadas (17), hits (31), extra bases (15), dobles (8), jonrones (6) y empujadas (23)», y añadía: «En las primeras tres ediciones, Cuba ha dejado los mejores dividendos en promedio (único equipo que compila para 310, con 30 jonrones y 69 extra bases)».
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Foto: Ricardo López Hevia
Un artículo publicado el 19 de octubre del 2016 en El Nuevo Herald era titulado con cínica satisfacción: El béisbol se hunde en Cuba, pero sus peloteros brillan en las Grandes Ligas. Es poco serio discutir sobre la real o supuesta merma de calidad en las Series Nacionales y en los equipos cubanos, si no mencionamos el continuado desangramiento que producen las deserciones (el robo) de peloteros consagrados y de talentos en desarrollo. Tampoco es posible ignorar las consecuencias de la debacle económica de los años noventa. La pregunta es: ¿funcionaba o no el sistema deportivo revolucionario?, ¿producía o no peloteros y equipos de primer nivel mundial?, ¿era o no una inobjetable conquista el quinto lugar que alcanzamos en las Olimpiadas de Barcelona? La respuestas a estas preguntas son vitales, porque la intención de nuestros adversarios históricos es pasarle la factura al socialismo del «estado actual» del deporte cubano. Con los peloteros que abandonaron el país y hoy son estrellas en diferentes organizaciones del béisbol profesional –me refiero a los formados por el sistema cubano, algunos de ellos, exmiembros de nuestro equipo nacional, por mucho que quiera atribuírsele a los compradores el haber limado posibles deficiencias– podrían confeccionarse varios equipos de nivel mundial.
Lo que nadie dice es que el bloqueo estadounidense obliga a los peloteros cubanos que se insertan en Grandes Ligas a vivir fuera de la Isla, y los estimula a hacerse pasar por opositores al sistema (aunque no todos acepten ese papel).
Tampoco suele mencionarse un elemento moral que atañe a quienes deciden, incluso en esas condiciones, abandonar el país y el equipo nacional –en la sociedad que queremos construir, el mercado tiene que ser confrontado por la moral–: esos peloteros aceptan la oferta de un sistema que intenta desangrar a su Patria, porque quieren alcanzar una gloria personal, material o deportiva, que no puede esperar –el tiempo deportivo es corto– a un contrato digno. El monto del dinero recibido no los dispensa de la indignidad.
Mi punto es este: aún cuando ese dinero que la MLB desembolsa –haciéndose cómplice de la trata de personas– tenga en parte motivaciones políticas, también pone de manifiesto la calidad de los peloteros cubanos. Los estadounidenses saben unir política (o más certeramente, guerra) y negocios. Calidad que se extiende a los cubanos que ahora integran equipos españoles, mexicanos, boricuas, venezolanos y asiáticos, exjugadores de series nacionales que nunca clasificaron o sí, para el equipo del país. Entonces, ¿cómo es que, a pesar de esa continua sangría, el equipo Cuba –sin un solo pelotero no nacido en su territorio, sin uno solo proveniente de las Grandes Ligas, sin un solo integrante formado en otra escuela que no sea la propia– logra recomponerse año tras año? Más aún, ¿por qué se habla de crisis de la pelota cubana, si cada año la escuela nacional aporta, de la peor manera, nuevas estrellas o prospectos a la Gran Carpa? ¿Por qué no se habla de crisis en la pelota caribeña, si sus series nacionales son cada vez más breves y con menos equipos, y en ella son indispensables los talentos extranjeros?
Hay que cambiar dinámicas en el béisbol nacional, empezar otra vez, cuesta arriba, con los más noveles, con los que no nos abandonaron –la guerra en torno a los símbolos nacionales, incluye a la pelota–, pero para eso todos tenemos que cambiar, incluso nosotros, los aficionados. Si perdemos la autoestima como afición, si dejamos de creer en los que salen al terreno a entregarnos lo mejor de sí, si el lugar de prestigio deja de ser el Latinoamericano, el Guillermón Moncada, el Sandino o el Capitán San Luis y pasa a ser el Yankee Stadium, los peloteros jóvenes no tendrán opción. En este sentido, Alfredo Despaigne hace un invaluable aporte: ha transitado por los mecanismos que la Comisión Nacional ha abierto en Japón y cada dólar suyo –salud, educación para los hijos, casa propia– se triplica para su provecho en Cuba. Vive y disfruta su Patria, y al dinero que gana une el amor, la veneración de su pueblo.
Sí, el mundo ha cambiado. Hay que adaptarse a las nuevas condiciones. Eso no significa que dejemos a un lado los principios del amateurismo. El mundo ha cambiado, pero nosotros no hemos renunciado a construir una sociedad socialista. El retorno de Cuba a los escenarios del profesionalismo, que ya son todos, no es una victoria. Es una derrota la conversión de las Olimpiadas en bazares inescrupulosos, en los que todo se vende, se publicita y se compra. Es una derrota –que la Humanidad subsanará algún día– la desaparición del espíritu amateur en el mundo. Escuché apostillar a un comentarista que alababa el regreso de Cuba a la Serie del Caribe que de ella «nunca debimos haber salido», y a otro que enfatizaba que de aquel evento nunca quisimos irnos, sino que nos echaron: no, queridos lectores, abandonamos con toda lucidez la senda del profesionalismo (probablemente nos echaron, pero igual ya nos íbamos), y esa fue una decisión sabia –«el triunfo de la pelota libre sobre la esclava», en palabras de Fidel– que hoy, con pesar, no podemos mantener. Lo que a partir de entonces denominamos amateurismo fue el esfuerzo del socialismo histórico por rescatar el deporte de las trampas del mercantilismo.
Nuestros peloteros, claro que son profesionales, eso lo he dicho en otras ocasiones, y deben ser remunerados en correspondencia con su rendimiento –el país necesita extirpar los falsos y dañinos igualitarismos–, pero siempre han jugado con espíritu amateur, y eso nos hace superiores. Conservar ese espíritu, en las aguas turbulentas del profesionalismo, es un reto que debe afrontar el deporte cubano. Aprendamos de los otros sin disminuirnos, sin que la descripción de un juego se convierta en el catálogo de los aciertos del contrario y el azote y la desconfianza evidente en la fuerza de los propios. Revisemos y reparemos las deficiencias, con la convicción de que el béisbol cubano no es inferior al de nuestros vecinos. Nadie duda de que en las Grandes Ligas, donde se reúne el talento mundial usurpado a fuerza de dinero, se juega un béisbol de alta calidad. Pero ellos, sus promotores, no dudan de que en una pequeña isla del Caribe, sin dinero, con la voluntad política de un Estado revolucionario, se producen peloteros espectaculares. ¿Lo dudamos nosotros?

viernes, 5 de mayo de 2017

Liván Moinelo: Voy a demostrar la calidad del béisbol cubano


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Tras conocerse oficialmente que el lanzador pinareño Liván Moinelo Pita será contratado por el equipo de béisbol japonés Halcones de Softbank, el zurdo aseveró que va a tratar de demostrar en suelo asiático la calidad del pasatiempo nacional.
El serpentinero de 21 años y cuatro Series Nacionales en su haber, explicó a la Agencia Cubana de Noticias (ACN) que se estima que su estancia en la llamada Tierra del Sol Naciente sea de cinco temporadas, en tanto comenzará en la segunda división del conjunto nipón perteneciente a la Liga del Pacífico.
Con una experiencia internacional que abarca las tres últimas ediciones de la Serie del Caribe, el IV Clásico Mundial y los Juegos Panamericanos de Toronto, entre otros certámenes, Moinelo destacó la importancia de nutrirse de la preparación que recibirá en el elenco integrante de la Liga Japonesa de Béisbol Profesional.
Se trata de un deporte de mucha disciplina en ese país, pero tendré que adaptarme a las cargas, al clima y al idioma para poder jugar bien, precisó quien en la 56 entrega del evento cubano de las bolas y los strikes culminó con balance de 13 victorias y nueve derrotas, cuatro salvamentos, 71 estrucados y 54 hits permitidos en 73. 1 innings lanzados.
Apuntó que el control constituye el elemento en el cual deberá enfatizar, aunque si aprende un envío nuevo le servirá para ampliar su repertorio y obtener un mayor rendimiento.
Sobre la posibilidad de reincorporarse a la Serie Nacional una vez concluida la temporada en el archipiélago de los samuráis, manifestó su deseo de serle útil a la franquicia de los Vegueros siempre que lo necesiten, e insistió en que estará al tanto de los resultados de los ahora comandados por el estelar Pedro Luis Lazo.
Moinelo Pita continúa sus entrenamientos para no perder la forma deportiva y dijo que fundamentalmente realiza sesiones de bullpen debido al rigor en el área del pitcheo en Japón.
De ese modo, el joven oriundo del poblado vueltabajero de Río Feo se incorporará al elenco en el cual milita el slugger granmense Alfredo Despaigne, y ampliará a cuatro la cantidad de peloteros antillanos insertados este año en el circuito profesional nipón (también figuran Leonardo Urgellés y Raidel Martínez- segunda división de los Dragones de Chunichi)

martes, 18 de abril de 2017

Celebran 20 años de la fundación de la Peña Deportiva del Parque John Lennon


Sergio Girat Estrada, La Habana, sábado 15 de abril del 2017

El pasado sábado 15 de abril la Peña independiente del Parque Lennon celebró el XX aniversario de su aparición por primera vez.

Y si bien cada vez que se inicia la campaña del beisbol de Grandes Ligas, el grupo encomia el suceso con una gran festividad, la que incluye una buena cena, este día fue muy especial ya que más de 50 personas se reunieron para recordar, especialmente el nacimiento de este aguerrido núcleo que surgió hace 20 años desde que los Marlins de la Florida ganaron la Serie Mundial del 1997. Fue especial celebrar y recordar el día de Jackie Robinson, primer pelotero negro que rompió la barrera racial del beisbol profesional norteamericano.

Recordemos que la pelota de Grandes Ligas estuvo prohibida en Cuba durante más de 50 años, y esta peña, a diferencia de la censurada prensa cubana, se ha dedicado por dos décadas a informarles a todo el que se acerca allí sobre lo que sucede en el mejor beisbol del mundo y en especial, el desempeño de los cubanos y otros latinos.

Cabe destacar que por su importancia y seriedad la peña MLB del Parque Lennon no ha estado fuera de los ojos de muchas figuras internacionales. Allí se acogió entre otras, las visitas de la afamada reportera de ESPN, Marly Rivera, los peloteros de Grandes Ligas Jonder Alanzo y Dany Valencia  y otras figuras asociadas al deporte profesional que incluyen en su ruta este rinconcito de apasionados al deporte libre.

Es importante decir que los objetivos de esta Peña MLB, no han cambiado ni cambiarán para nada. Y es que todavía en este justo momento persiste la censura de este fabuloso deporte para todos los cubanos en la isla.

Increíblemente, mientras la TV cubana exhibe un producto de primera calidad en vivo, de las Ligas europeas de Futbol, y una extremada propaganda mediática para C. Ronaldo, Leo Messi, y otros futbolistas, el Beisbol de la MLB queda relegado a un solo juego semanal, diferido y entre equipos bien escogidos donde muy pocas veces hay actuación de los cubanos que juegan ese beisbol.

De esta manera han conseguido imponerle el futbol como preferencia a los cubanos, algo que no logró el colonialismo español en la isla.

Finalmente, queremos felicitar a todos los miembros de la Peña independiente del Parque Lennon por su valor y esfuerzo, en aras de que el beisbol de Grandes Ligas sea del conocimiento de todos los cubanos.

deportivasmlb@gmail.com











miércoles, 1 de marzo de 2017

Dos grandes del pitcheo cubano se reúnen finalmente

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Por: Federico Beltrán 2-26-2017
Aroldis Chapman pudo finalmente cumplir "un viejo sueño": retratarse al lado de alguien quien es su ídolo, el derecho pinareño José Ariel Contreras.
"En Cuba era el mejor - dijo Chapman sobre José Ariel - yo crecí viéndolo. Fue realmente un gran pitcher allá, y luego vino aquí e hizo un gran trabajo también," dijo el holguinero
"Era un atleta demasiado bueno; disfrutaba verlo lanzar," continúo Chapman refiriéndose a un hombre que se dio el lujo, siendo amateur, de parar en seco a un equipo de Grandes Ligas como los Orioles, a quien en 8 entradas no le permitió carreras. Sucedió el 28 de marzo de 1999, en el estadio Latinoamericano de la Habana.
Contreras, nacido el 6 de diciembre de 1971, llegó a las Grandes Ligas en el año 2002, cuando ya su nombre era bien conocido por todos, y era considerado por muchos como el mejor pitcher del béisbol cubano en su momento.
Firmó con los New York Yankees, y jugó para ellos en 2003 y 2004, luego se fue hacia los Medias Blancas de Chicago, donde jugó hasta el año 2009.
Su presencia, y la de Orlando "El Duque" Hernández por estos días - el viernes - en los entrenamientos de los Yankees en su campamento primaveral de Tampa, dicen es "el as que tiene escondido bajo la manga Chapman." El holguinero sin embargo desmintió "la broma".
"Tenerlos a mi lado es algo muy especial; (...) llegar a sentarse con ellos y hablar sobre béisbol y la vida general fue increíble," dijo a través de un traductor.
"El Duque, para nosotros, es una leyenda, e ídolo de muchos; el mejor lanzador en el momento que llegó aquí, y no defraudó a nadie;" dijo sobre "El Duque" Chapman.
"Somos lanzadores diferentes, con diferentes estilos, diferentes velocidades y diferentes arsenales,' agregó el holguinero.
"Pero creo que los tres estamos orgullosos del trabajo que he hecho en los últimos seis, siete años. Creo que es algo que les guste, que yo siga trabajando cada día," dijo finalmente Chapman.

Yoan Moncada ha arrancado con buen pie en la pretemporada de White Sox

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Las comparaciones entre el dominicano Robinson Canó, de Seattle, y el cubano Yoan Moncada, de los White Sox, lucen fáciles de hacer.
Ambos cuentan con un físico similar, son grandes atletas y son intermedistas con poder al bate. Incluso Canó tuvo influencia directa en el nombre del pequeño hijo de Moncada y especialista en bat-flips, Robinson.
Por supuesto, Canó tiene 278 jonrones de por vida y ha ganado dos Guantes de Oro a lo largo de 12 temporadas en Grandes Ligas, mientras que Moncada, de apenas 21 años de edad, ha visto acción en solamente ocho juegos en la Gran Carpa. Por lo tanto, que sería bastante prematuro empezar a comparar sus logros.
"Claro, esas cosas te motivan", confesó Moncada. "Cuando te comparan con esa clase de jugadores, uno de los mejores, deseas sacar lo mejor de ti y demostrar lo que eres capaz de hacer.
"Sabes, es una comparación difícil. Sólo deseas que sea Yoan Moncada", manifestó el coach de la banca de los White Sox, Joe McEwing, quien también entrena a los infielders del equipo. "Lo que él sí puede controlar es ser él mismo y no tratar de saltar al terreno y hacer más de la cuenta. Se trata de un muchacho bien especial".
Moncada jugó en su primer partido por los White Sox el lunes en el Sloan Park, donde enfrentó a los campeones defensores Cachorros en un juego que terminó empatado 4-4. El cubano se hizo sentir inmediatamente, tras lanzarse hacia el centro del cuadro interior para robarle un imparable a Anthony Rizzo y después iniciar un espectacular doble-play para sacar de problemas al lanzador Lucas Giolito.
McEwing destacó los grandes instintos de Moncada, el segundo mejor prospecto de todo el béisbol, según MLBPipeline.com, un jugador capaz de hacer jugadas que dejan boquiabierto a cualquiera. Probablemente otros jugadores no serían capaces de realizar las mismas maniobras en el terreno.
"Es un muchacho bien talentoso", reconoció McEwing. "Su juego de piernas y de manos es tremendo. Se deshace de la bola bastante rápido. Mientras continúe puliendo su juego, se convertirá poco a poco en un gran pelotero".
José Abreu, compañero de Moncada con el equipo de Cienfuegos en la Serie Nacional de Cuba, estuvo junto a Moncada en el terreno de juego el lunes. Abreu también le ha servido de consejero en algunos turnos al bate y en su preparación previa a los juegos y de cara a la temporada regular.
"Me he sentido bien. El ambiente aquí es muy bueno", externó Moncada. "Los muchachos se han portado muy bien conmigo y los estoy conociendo poco a poco. Me siento feliz de estar aquí.
"Mi enfoque es mejorar en cada aspecto de mi juego: la ofensiva, la defensa y mi corrido de bases. Esa es la mentalidad que tenemos aquí ahora mismo y estoy tratando de aprovecharla al máximo".

CBS Sports propone un poderoso equipo Cuba de emigrantes

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Por: Joaquín Colina 2-28-2017
CBS Sports acaba de publicar un posible equipo Cuba con los mejores peloteros que han abandonado el país en los últimos años, en el que la ofensiva aparece claramente definida como el arma más intimidante.
A tenor con el columnista, la relación de 25 jugadores tendría a 13 figuras entre la receptoría, el cuadro y el outfield, repartidas como sigue:
Catcher: Yasmani Grandal, Dodgers; Primera base: José Abreu, Medias Blancas; Segunda base: Yunel Escobar, Ángeles; Campo corto: José Iglesias, Tigres; Tercera base: Yulieski Gurriel, Astros; Jardín izquierdo: Yoenis Céspedes, Mets; Jardín central: Leonys Martín, Marineros; Jardín derecho: Yasiel Puig , Dodgers; Bateador designado: Kendrys Morales, Azulejos. Banco: C Brayan Peña, Reales; IF Aledmys Díaz, Cardenales; OF Jorge Soler, Reales; UTIL Adonis García, Bravos.
Así, el line up sería éste:
2B Yunel Escobar
3B Yulieski Gurriel
LF Yoenis Céspedes
1B José Abreu
DH Kendrys Morales
C Yasmani Grandal
RF Yasiel Puig
CF Leonys Martín
SS José Iglesias
Nótese que entre los que quedan fuera del corte se incluyen elementos de nivel como el torpedero de los Marlins Adeiny Hechavarría; el jugador de cuadro de los Medias Blancas Yoan Moncada; el jardinero de los Diamondbacks Yasmany Tomás; el patrullero de los Medias Rojas Rusney Castillo; el también outfielder de los Marineros Guillermo Heredia; y el paracortos (y hoy agente libre) Alexei Ramírez.
En cuanto a los pitchers, la ausencia del fallecido José Fernández debilita de manera notable el staff de abridores, que podría contar con los zurdos Roenis Elías (Medias Rojas) y Ariel Miranda (Marineros) y los derechos Odrisamer Despaigne (Marlins) y Yadier Álvarez (Dodgers).
Siempre según CBS, el bullpen dispondría del gran Aroldis Chapman (Yankees) en plan de cerrador; Raisel Iglesias (Rojos) y Raudel Lazo (Marlins) como preparadores; Gerardo Concepción (Cachorros), Vladimir Gutiérrez (Rojos) y Dalier Hinojosa (Filis) se encargarían de los relevos intermedios; y Yaisel Sierra (Dodgers) de los largos.
Ese sería el equipo, de acuerdo con la propuesta del prestigioso medio.
¿Comparte usted ese criterio?

lunes, 27 de febrero de 2017

¿Despaigne o Pestano? ¿Quién tiene la razón?




Por: Joaquín Colina 2-23-2017
Por estos días se habla insistentemente del Clásico Mundial, y de la posibilidad de un equipo Cuba con los que están de uno y otro lado del charco. Alfredo Despaigne, la estrella en activo, se declara partidario de las conversaciones que se sostienen con la MLB. Ariel Pestano, la estrella en el retiro, dice ser adversario de esa idea porque limitaría las opciones de los jugadores que han permanecido en el país.
Llueven los criterios. Y es cierto: sería muy difícil derrotar a una escuadra como la que podríamos presentar a comienzos de marzo, en caso de que se pudiera echar mano de los peloteros en las Grandes Ligas. Pero tampoco es un error pensar que, de convocarse a los bigleaguers, prácticamente ninguno de los hombres que juegan la Serie Nacional haría el grado.
Imagínese. ¿Qué podría Frank Camilo Morejón ante la fuerza destructiva de Yasmani Grandal? ¿Qué aportaría el paracortos Alexander Ayala en competencia contra José Iglesias o Adeiny Echevarría, probados en los diamantes del mejor béisbol del mundo? ¿Existen posibilidades titulares para un inicialista que no sea José Dariel Abreu ? ¿Quién que no sea Yunel Escobar se encargaría de la tercera almohada?
Y en el outfield, más de lo mismo. Leonys Martín, Yoenis Céspedes, Yasmani Tomás, Yasiel Puig , Jorge Soler…, limitan con tendencia a cero las posibilidades del talento que aún permanece en Cuba. ¿Y Despaigne? ¿Podría Despaigne apropiarse de la plaza de toletero designado? En el momento justo de escribir estas líneas, no lo creo. El motivo es que existe un tal Kendry Morales.
La suplencia del cuadro y los jardines tampoco deja brechas para “los de acá”, de manera que habría que irse hasta el pitcheo en el afán de hallarles un espacio. Quizás Liván Moinelo, por talentoso y zurdo, quepa entre los relevistas. Acaso haya lugar para Lázaro Blanco, Raidel Martínez o Vladimir García. Y hasta ahí, porque tiene que haber pasaportes en los bolsillos de Raisel Iglesias, Odrisamer Despaigne, Roenis Elías, Dalier Hinojosa, Ariel Miranda, Armando Rivero, Gerardo Concepción, Hassán Pena y, por supuesto, Aroldis Chapman.
Definitivamente –punto para Despaigne-, hasta los trabucos de Estados Unidos y República Dominicana pasarían las de Caín a la hora de jugar contra este equipo Cuba, cuya vitola de favorito no la pondría en duda nadie en su sano juicio. Pero también es innegable –punto para Pestano- que la novena de las cuatro letras sería casi exclusivamente conformada por los jugadores que no sudan en los partidos diurnos, ni venden latas de refrescos para sobrevivir, ni remiendan los spikes, ni ganan 40 escasos CUC mensuales.
Dos posturas encontradas frente a un mismo dilema. ¿Ganar con las estrellas en el exterior o recompensar a los atletas que persisten en el torneo doméstico? De modo personal, yo me quedo con la posición de Alfredo Despaigne, aunque creo entender esencialmente la controversial opinión de Ariel Pestano.

Cinco beisbolistas cubanos buscan equipo para 2017




Por: Francys Romero 25 Febrero, 2017
La agencia libre (pelotero sin equipo) puede ser un problema para un beisbolista cuando asoma los 30 años. En esta circunstancia se encuentras varios jugadores antillanos que tiempo atrás fueron especiales y algunos tuvieron sus efímeros instantes de gloria. Algunos como Reinier Roibal (hace poco pactó con Dodgers contrato de liga menor) llegaron a buen puerto. Sin embargo, no es buen indicio no ser tomado en cuenta antes del Opening Day.
Raudel Lazo: A estas alturas aún no se conoce bien el estatus del efectivo zurdo. La fuente rostersource.com no lo reconoce dentro del roster de los Marlins. Es contradictorio, pues el portal minorleagueball.com lo referencia entre sus mejores prospectos para el 2017. Lazo ha sido subestimado por esta organización. Fue puesto en asignación el 1 de septiembre de 2016 pero nunca llegó la noticia de su liberación. Es probable que se encuentre en el roster del equipo sin invitación a los entrenamientos de primavera. De igual manera, ¿no resulta esto increíble? Demasiado. El zurdo es especialista de relevo ante bateadores de su mano. Ha dominado el nivel de Triple-A grotescamente con 2-0, 1.78 de ERA en 2016 con New Orleans Zephyrs. Que recuerde, la última vez que Lazo estuvo en Grandes Ligas (2015) lo hizo con abundante convicción y nunca recibió otra oportunidad.
Para mayor demostración, lanzó para 1-0, 1.21 de ERA con nueve Holds y 23 ponches en 22.1 innings en este invierno con los Tigres de Aragua en la Liga venezolana. Hubiera sido gran refuerzo para nóminas como la de los Phillies de Philadelphia en ausencia de un especialista zurdo consistente.
Héctor Olivera: Podría apostar que Olivera tendrá casi improbable poder firmar con otro equipo de MLB. La política de violencia doméstica ha tenido aceptación en los fanáticos y circulo de jugadores, y precisamente Olivera no es la figura en mejor ubicada en este contexto, y a pesar del talento. En 2016 solo jugó seis partidos con los Bravos de Atlanta, antes de llegar su suspensión. Luego fue canjeado a San Diego por Matt Kemp en extraña movida que lo puso en despido a los 10 días. Su invierno en Puerto Rico volvió a ser inconsistente con el bate y solo produjo para 250 AVE en 33 juegos con los Cangrejeros de Santurce. Él es versátil y aún conserva algo de velocidad en su swing y piernas, pero los últimos meses nos dicen que tendrá complicado lograr un contrato de liga menor. Tal vez, deba redirigir su carrera a Asia, donde muchos beisbolistas la han resucitado, y luego tomar más valor allá.
Alexei Ramírez: El 2016 de Ramírez fue su peor temporada desde que llegó a la liga en 2008. Con -2.4 de WAR (Victorias sobre el reemplazo) él posiblemente ya sea visto como un jugador de reemplazo a nivel de las Mayores. Tuvo -20 carreras salvadas a la defensa cuando 6 años atrás (2010) rozaba con el Guante de Oro de la Liga Americana al salvar 20 carreras. Pero el tiempo pasa y llega el declive y la curva descendente. Creo que Alexei tiene material de MLB, es un talento innato y ha mostrado quizá la mejor salud y persistencia de un beisbolista cubano en la última década en las Mayores. Algunos equipos lo necesitan, quizás Orioles, Atléticos y Rojos de Cincinnati.
Yunesky Maya y Yoslán Herrera: Ambos lanzadores y pinareños tendrán muy difícil llegar a las Mayores otra vez. Herrera lo hizo en 2014 con Anaheim y luego se fue a Japón aprovechando su valor renacido y tirando en grande con Yokohama DeNa Stars para (5-4, 2.96 de ERA) y dominante como preparador con 53 ponches en 51.2 innings. Una lesión en el brazo lo alejó de los terrenos en 2016 tras renovar contrato con Yokohama.
En cambio, Maya, firmó el año pasado un trato de liga menor con los Angelinos de Anaheim, y tras cinco aperturas (2-3, 5.92 de ERA) se lesionó el brazo de lanzar. Por tal motivo no asistió en el invierno con su amado equipo Tigres del Licey, mientras continúa recuperándose en los entrenamientos. Era probable que Maya hubiera regresado a las Mayores en 2016 cuando los Angelinos les dieron promoción a muchos de sus abridores de AAA. El derecho estuvo en las Mayores por última vez en 2013 con los Nacionales de Washington.