lunes, 19 de octubre de 2015

Trío cubano canta en el Big Show



Por Michel Contreras 17 Oct 2015
Felizmente, tres cubanos hacen acto de presencia en las series de campeonato de las Grandes Ligas, cada uno de ellos con responsabilidades importantes en las alineaciones de sus respectivas escuadras.
En la Liga Americana, los Reales de Kansas City se verán las caras contra los favoritos Azulejos de Toronto, mientras en la Nacional lidiarán Cachorros de Chicago versus Mets de Nueva York.
En los Reales, el quinto bate y designado es Kendrys Morales. Mientras, el segundo bate de los Cachorros lo ocupa Jorge Soler –que allí patrulla la pradera derecha-, y el cuarto madero y outfielder (ora izquierdo, ora central) de los Mets es Yoenis Céspedes.
Todos, sin excepción, destacaron en los playoff recién finalizados. Especialmente Soler, quien tuvo una importancia capital en el repunte ofensivo de su equipo.
Los de Chicago comenzaron con derrota su pulseada ante los Cardenales, y a partir del segundo desafío el mentor Joe Maddon le dio entrada en el line up titular al cubano, quien mejor no pudo hacerlo. Tanto fue así que impuso un récord de embasados consecutivos para un debutante en postemporada, con nueve bases alcanzadas en fila: cinco por boletos, dos por jonrón, una por doble y otra por sencillo.
Ahora mismo Soler promedia .571 en esta fase, con slugging de .1571, OBP de .769 y un estratosférico OPS de .2341. Sencillamente, fenomenal.
Luego de una memorable campaña que podría significarle el reconocimiento al Comeback of the Year, Morales volvió a ser determinante en Kansas durante su enfrentamiento con los Astros de Houston.
El ex industrialista conectó de hit en cuatro de cinco partidos, y a la postre impulsó seis carreras que lo ponen al frente de ese departamento en la postemporada. Encima pegó dos cuadrangulares, y su global numérico (.263-.300-.737) resulta ilustrativo de la faena cumplida en estos juegos de máxima exigencia.
Por último, está Céspedes. El más brillante de todos los cubanos que salieron este año a los diamantes de las Ligas Mayores dejó muestras de su poder al bate en la complicadísima serie con los Dodgers.
Dos jonrones –uno de ellos kilométrico- y slugging de .550, más cuatro carreras empujadas, fueron la carta de presentación del granmense. Ciertamente el muchacho engulló la friolera de ocho ponches, pero hay que decir en su descargo que se enfrentó dos veces a Clayton Kershaw y otras dos a Zack Greinke, el mejor binomio de abridores del béisbol a día de hoy.
El viernes empezó la disputa del banderín en el llamado joven circuito, y hoy rompen las hostilidades en la Nacional. Ahora que los viejitos de Buena Vista Social Club hicieron de las suyas en la Casa Blanca, ¿habrá también un concierto cubano en la Gran Carpa?

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