jueves, 15 de octubre de 2015

Los Cuatro Fantásticos de 2015: José Dariel Abreu


Por Michel Contreras 13 Oct 2015
Punto uno: en mi comentario no voy a quitarle su segundo nombre, ese Dariel hoy sepultado bajo los escombros del pragmatismo norteamericano. Punto dos: confieso que lo mío con él fue fanatismo a primera vista, porque empecé a escribir de este muchacho incluso antes de que se convirtiera en el gran desforrador de pelotas de la Serie Nacional. Punto tres (es decir, una pregunta): ¿cree usted que el campeonato cubano de pelota sería tan aburrido si todavía contara con Abreu?
Para mi gusto –y no hay mayor razón para que alguien lo comparta-, José Dariel integra con Omar Linares y Alfredo Despaigne lo que llamo La Santísima Trinidad de la Ofensiva. En la Isla, lo creo firmemente, nadie hizo su trabajo como ellos. Ni Capiró, ni Kindelán, ni Cheo. Y en esa trinidad –herejías aparte- el Padre es Pito, porque ninguno de los otros cantó nunca en La Scala de Milán. Que es el Big Show.
El de Cruces es el clásico fenómeno. Reventó la MLB en su campaña de debut hasta el punto de ser elegido Novato del Año y Bate de Plata y tomar parte en el Juego de Estrellas. Además de eso, acabó cuarto en la puja por el Más Valioso y resumió sus estadísticas en un conjunto escalofriante: .317-.383-.581.
Después de aquel estreno demoníaco, todo el mundo aguardó para ver si conservaba el brillo en la siempre difícil segunda temporada. Empezó frío (como si se hubiera contagiado con las arrancadas de su coequipero Alexei Ramírez), pero progresivamente encontró el tono hasta cumplir una vez más con dos de las misiones mejor cotizadas en el béisbol: alcanzar los 30 cuadrangulares y las 100 impulsadas.
Así, el gigante cienfueguero entró en un club donde tan solo estaba Albert Pujols, al lograr las proezas referidas en sus dos primeras campañas como ligamayorista. Y eso es solo el comienzo de la historia, predicen los expertos.
¿Cuántos inicialistas pueden sostenerle la pulseada? Ahora mismo, con la integralidad de sus números en cada indicador fundamental, solo unos pocos: Miguel Cabrera, Chris Davis, Paul Goldschmidt, Joey Votto, acaso Anthony Rizzo. Y hablo, téngase en cuenta, de una liga que agrupa un porcentaje brutal del talento del mundo.
A estas alturas, con 28 años y 257 días cumplidos, Abreu parece destinado a escribir la carrera más espléndida de un pelotero cubano en Grandes Ligas. No tiene, es cierto, un equipo que respalde su potencia, y aún demorará hasta el año 2020 para llegar a agente libre. Sin embargo, su clase es suficiente para doblar la apuesta.

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