martes, 1 de marzo de 2016

Pedro Luis Lazo, ¿el gran conquistador de los corazones cubanos?

Solamente este pitcher cubano “se mueve entre el mito y la leyenda”

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Pedro Luis Lazo (Foto: panamericanworld.com)
Pedro Luis Lazo (Foto: panamericanworld.com)
LA HABANA, Cuba.- Desde mediados del siglo pasado, la zona occidental de Cuba se destacó por la excelente calidad de sus serpentineros. El largo historial del pitcheo en Pinar del Río ubica a esta Provincia dentro de las más victoriosas en nuestros clásicos nacionales de béisbol.
De allí brotaron los estelares Emilio Salgado, Rogelio García, Jesús Guerra, Félix Pino, Juan C. Oliva, Julio Romero, Rodovaldo Esquivel, Porfirio Pérez, Maximiliano Gutiérrez, Mario Negrete, Reinaldo Costa, Omar Ajete, José Ariel Contreras, Yuniesky Maya y otros. Pero el gran conquistador de los corazones de los cubanos, y especialmente de los pinareños, fue Pedro Luis Lazo.
“No estamos en presencia de un lanzador más, sino de quien que se ha erigido como el más prominente de la pelota cubana. Él, por su inmenso coraje unido a un carisma sin igual, se echaba encima a todo el pueblo, a parciales y a rivales”.
Así lo definía el escritor y profesor Titular y Consultante de la Universidad del Deporte Cubano, Juan A. Martínez de Osaba (Pinar del Río, 1947) en su libro “Rascacielos de Cuba”, editado en 2010.
De este innegable gigante occidental, muchas plumas del país reflejaron sus sublimes dotes de liderazgo, humildad y sencillez. Uno de ellos, Miguel Terry Valdespino (La Habana, 1963), narrador, poeta, dramaturgo y amante del béisbol, en un segmento de una crónica para el libro de Martínez de Osaba escribiría: “por mucho que los narradores deportivos del patio pretendan convencernos sobre la extraordinaria calidad de este o aquel serpentinero de hoy, lo cierto es que solamente uno de ellos se mueve entre el mito y la leyenda: Lazo, el último gran lanzador de la pelota cubana”.
Así mismo algunos entendidos, sobre todo de esa provincia occidental, señalan que desde el retiro del más ganador de sus lanzadores no se avizora un astro igual por los contornos occidentales. “Como están las cosas, la calidad del béisbol está muy por debajo; solo podemos pavonearnos del archivo colosal del picheo pinareño en el pasado. A todas luces y desdichadamente, deberemos pasarnos un buen trecho viviendo de esa historia, a la manera de los veteranos de guerra o los deportistas retirados”, declaró José Sautuyo Lam, director de un equipo del béisbol de 2da categoría en el ponderado municipio beisbolero de San Juan y Martínez, situado a unos 20 Km de la capital vueltabajera, como también se le conoce a la ciudad de Pinar.
Lazo abandonó los diamantes cubanos en el 2010 debido –según él– a no lo querían en el equipo nacional y no estaba dispuesto a pasar por el ridículo como otros. Su hoja de servicio está avalada por 257 victorias en 20 Series Nacionales, máximo ganador del beisbol cubano, unido a un excelente promedio de carreras limpias de 3,22 y la friolera de 3426 ponches, amén de su resultado internacional donde en 86 juegos lanzados ganó 21 y salvó otros 24.
A cinco años de haberse escrito “Rascacielos de Cuba”, en honor al que muchos consideran el mejor lanzador cubano de todos los tiempos, apareció en la más reciente Feria Internacional del Libro una segunda edición del texto, que incluye un nuevo capítulo para reflejar, además del retiro oficial de Lazo, su nueva experiencia de paso por la Liga Mexicana de Beisbol.
Para los que han tenido la oportunidad de leer el texto, se les presenta como paradoja que el gigante de Río Feo haya rechazado varia ofertas millonarias de las Grandes Ligas para finalmente terminar jugando en un béisbol sin tanta calidad.
En una parte de este libro se lee: “Los equipos de los Orioles de Baltimore, el Toronto y Los Yankees me ofrecieron cheques en blanco, pero no consentí porque eso es como una mercancía, te compran caro y te venden barato. A mí el profesionalismo no me gusta”, diría Lazo hace seis años.
Sin embargo, en una entrevista ofrecida a Martínez de Osaba, vía email y fechada el 14 de mayo del 2015 y aparecida en la segunda edición del libro, Lazo cambia de posición y devela que empezó a jugar el béisbol rentado en el 2011 en México. Ese mismo año participó en la Liga del Pacífico con los Mochis, en el 2012 con sucursales de la Liga Veracruzana y desde el 2013 en la liga del Norte de México.
“Gracias a la recomendación de un amigo vine a este hermano país. Yo no sabía nada, de pronto me llamaron y no lo pensé dos veces. Aquí juegan peloteros que estuvieron en Triple A y en las Grandes Ligas. A mí me parece que ellos tienen un poco más de oficio que la nuestra, por lo que es muy importante para elevar el techo de nuestra pelota aumentar los contratos en el caribe, en Japón o en EE.UU.” declaró.
Penosamente, el as que pocas veces falló en los momentos más difíciles de un juego de pelota –ahí está el clásico del 2006 plagado de estrellas profesionales a los que dominó a su antojo para revelarlo y su abusivo dominio sobre los Industriales de la capital, a quien venció en más de 30 ocasiones, convirtiéndose en su mayor verdugo histórico– termina diciéndole a Osaba: “No te lo puedo negar, me siento un poco triste por no estar con la familia, pero es necesario trabajar para ellos, pienso echar el resto por los míos y para mí mismo, sentirme útil social y económicamente”.
 Leonpadron16@gmail.com

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