viernes, 5 de septiembre de 2014

Antonio Armando Romero firmó con los Indios de Cleveland



Otro pelotero cubano, el joven lanzador Antonio Armando Romero, firmó hace poco más de una semana un contrato de Liga Menor con los Indios de Cleveland.

Después de unas cuantas demostraciones ante scouts de varias organizaciones en la República Dominicana, fueron finalmente los Indios los que le “echaron mano” a Romero, quien a sus 23 años ya sueña en grande y se siente bien estimulado.
“Estoy bien contento con esta firma, luché para ello y al fin lo logré”, comentó a Cronodeportes este serpentinero derecho, oriundo del poblado occidental cubano de Alquízar, pero quien se desempeñó con los equipos de la capital cubana, el ya desaparecido Metropolitanos y el emblemático Industriales en las Series Nacionales de la Isla.
“Sé que en los Indios están el pitcher Leandro Linares y el jugador de cuadro Yandy Díaz, con quien he jugado desde las categorías infantiles en Cuba. Ojalá pueda reunirme pronto con ellos, de cubano a cubano”, agregó Romero.
Otra notica buena para este prometedor serpentinero es que existe la posibilidad de ser incluido en unos de los equipos en la Liga Instruccional de Arizona y posteriormente estaría luchando por hacer el grado en una de las novenas de la venidera Liga Invernal en Quisqueya.
Por lo pronto le deseamos suerte y éxitos a este compatriota. El tiene sus ambiciones como bien me comentara en una ocasión: “Voy a luchar por llegar a Grandes Ligas, ser campeón y ganar un anillo de Serie Mundial”.
Aquí los dejo con una entrevista que le hiciera a Romero el 15 de enero de este año donde relata aspectos interesantes de su carrera como pelotero.

ANÉCDOTAS, RECUERDOS Y AMBICIONES DEL LANZADOR CUBANO ANTONIO ARMANDO ROMERO
Por RAFAEL ROFES PÉREZ
Cuando el ex lanzador de Industriales Antonio Armando Romero Argüelles celebró sus 23 años de edad el pasado 22 de diciembre, quizás ni él mismo imaginó que ese nuevo cumpleaños podría convertirse en uno de los más importante de su vida.
A partir de esa fecha sus sueños de probarse en la pelota profesional de los Estados Unidos se acercaron más a la realidad y por eso vence a diario agotadoras jornadas de entrenamiento en la República Dominicana bajo la égida de gente que sabe que el muchacho puede llegar y que su gran salto será más temprano que tarde.
Condiciones tiene para lograrlo, con los Industriales en las Series Nacionales de Cuba presentó credenciales y por Italia brilló igualmente antes de pisar territorio quisqueyano. Ya hoy es un agente libre, elegible para ser firmado por algún equipo de Grandes Ligas y ya hoy es visto con ambiciones por varios scouts de esa pelota.
Pero no solo sus dotes como buen lanzador distinguen a este jovencito nacido en Alquízar, poblado del occidente cubano. Su fluidez al hablar, su sencillez y jovialidad también lo delatan como una gente chévere, campechana…, muy seguro de lo que quiere, y eso lo pude comprobar en una extensa plática que sostuvimos ambos fuera del montículo, gracias a la ayuda del buen amigo William Pérez Villalba, creador del popular Grupo Glorias del Béisbol Cubano de Facebook.
¿Por qué quisiste ser pelotero?
Desde bien pequeño mi papá me inculcó jugar pelota allá en mi natal Alquízar. Tenía yo entonces 6 años. Tanto él como mi mamá me hicieron ver el béisbol como algo importante.
¿Recuerdas a tu primer entrenador?
Ya ha pasado bastante tiempo de eso. Olvidé su apellido, pero no su nombre, Ramón, y menos sus enseñanzas. El me ayudó a dar mis primeros pasos en la pelota. Fue una etapa bonita de mi niñez.
¿Y qué pasó después?
Bueno, en las categorías infantiles jugaba el cuadro y también lanzaba. Pero cuando fui creciendo me incliné por el pitcheo, porque me decían que daba muchos strikes y que iba a ser mejor en esa posición que en otras.
Tu primera competencia oficial…
A los 9 años, en el Campeonato Nacional en la categoría 9-10. Después hice todas las categorías escolares, 15 y 16 y juveniles y fui a una preselección del equipo Cuba juvenil, pero me eliminaron no obstante ser el mejor tercer lanzador en promedio de limpias del torneo.
O sea, ¿te eliminaron injustamente de esa preselección nacional juvenil?
Creo que sí y si mal no recuerdo fue en el 2008 cuando se quedaron en Canadá Noel Arguelles , Raidel Sánchez y “Candelita” Iglesias.
¿Por qué debutaste con uno de los dos equipos de la capital de la Isla en las Series Nacionales y no con el de Provincia Habana, tu territorio, por aquel entonces?
Mira, después que me eliminaron de esa preselección juvenil me llamaron a las filas de la pre del conjunto Habana de mayores, pero allí también me eliminaron, incluido el equipo de desarrollo del mismo territorio. Ese fue un duro golpe para mí en mis aspiraciones de seguir adelante, y créame que hasta me sentí derrotado y estuve a punto de dejar el béisbol.
¿Entonces?
Nada, entonces de nuevo aparecieron mi padres cuando más los necesitaba y me dieron una vez más la fuerza y la confianza para continuar y decidimos en conjunto que debía irme a probar suerte a la capital. Sepa que a mis padres les debo todo en esta vida.
Ya en la capital cubana, ¿cómo te las arreglaste allí?
No se si sabes que en la capital, exactamente en la Ciudad Deportiva, todos los años se mantiene una muy buena academia de béisbol. Allí me presenté y Héctor Camejo fue el entrenador que me recibió, me incorporó enseguida, comencé a entrenar fuerte y ya al final de esa temporada, cuando se jugaba la 48 Serie Nacional, hasta quisieron subirme al equipo grande de Industriales, pero no se pudo y me mantuvieron en el de desarrollo de ellos.
¿Y después que terminó dicha temporada beisbolera?
Al año siguiente lancé la provincial con el conjunto de Centro Habana, donde estaban el entrenador José Luis Boss, además de Enrique Díaz y los hermanos Chirino y Yoandry Urguellés, entre otros. Me sentí rebién allí y ese año fuimos subcampeones. Y al concluir la provincial me llamaron para la preselección de Metropolitanos, la que dirigió ese año Luis Alvarez y como preparador de pitcheo estaba Avila.
En lo personal, ¿cómo terminaste esa provincial?
Gané cuatro juegos, perdí dos y terminé con promedio de limpias de una y pico.
¿Entonces debutas en la 49 Serie Nacional con Metropolitanos?
Sí, en la Serie 2009-2010
¿Cómo te fue?
Trabajé en 82 innings como abridor, solo triunfé tres veces y perdí 10, pero di mi primera lechada en Series Nacionales ante Isla de la Juventud.
¿Qué crees sacaste como mayor experiencia ese primer año?
Sinceramente no fue un buen año mi debut, pero me permitió ir conociendo mejor a los bateadores. Fui el novato que más entradas lanzó y le confieso que tiré muy buenos partidos, pero al final no me llevaba la victoria.
¿Qué lanzamientos dominabas en aquel momento?
La recta, la curva y el cambio de bola.
¿Juegas en la Serie 50 con Industriales?
Sí. Me ubicaron como relevista intermedio, gané cuatro juegos, perdí igual cantidad y salvé también cuatro encuentros. Terminé con 4.80 PCL.
Recuerdos…
Ese año, en mi primer día con el traje de Industriales recuerdo que en el primer juego contra Villa Clara me mandaron a calentar. Yo nunca había visto el estadio Latinoamericano lleno de aficionados, para mí eso fue importante con 19 años y pitcheando con el mejor equipo de Cuba… Fue algo grande para mí.
En esa temporada le gané a Granma con todos sus peloteros, con Céspedes, Despaigne y Samón. Les tiré ocho inings y permití una carrera, ese fue uno de los mejores juegos que lancé ese año.
También contra Sancti Spíritus gané en el Latino muy buen juego. Me pusieron a relevar contra Yuliesky Gourriel con hombre en tercera y primera con un out y me dio rolling al box y cogí movido al corredor de tercera. Ese juego lo gané de relevo. Ese año no clasificamos para los play offs.
¿Y en la serie 51?
Esa fue mi mejor año. Todo era nuevo en el equipo Industriales, había una dirección de equipo diferente completamente, con Lázaro Vargas como director.
Recuerdo que el primer día que llego al entrenamiento se me acercó y me dijo estas palabras: “Entrena fuerte, que tú eres uno de mis principales pitchers de este equipo, de ti dependerá mucho Industriales”.
Yo en ese momento estaba luchando por hacer equipo como siempre se hace en la capital y desde ese instante me enfoqué en prepararme fuerte con vistas al campeonato, sin pensar en cómo lanzaría en la preselección.
Lázaro Vargas me dio la confianza que todo pelotero desearía que un entrenador le diese, eso me hizo estar comprometido con él, con el equipo de Industriales y con la afición capitalina que es la más exigente de todo el país.
¿Te colocaron en los planes como abridor o como relevista?
Ese año el entrenador de pitcheo José Elosegui, me había dado el rol de relevista, pero una semana antes de comenzar el campeonato a uno de nuestros abridores, Ian Rendón, se le lesiona uno de los dedos de la mano de lanzar y deciden que ocupara su lugar. Creo lo hice lo mejor posible. Abrí el primer juego que jugamos en el Latino ese año y le gané al equipo de Artemisa y fue mi primera victoria.
Después lancé otros tres juegos más como abridor, incluido uno contra Villa Clara en el mismo Latinoamericano, donde di siete ceros y me llevé la segunda victoria. Como abridor gané tres y perdí uno contra Cienfuegos.
Luego me incorporaron a relevar porque el equipo estaba teniendo problemas en ese rol. Y en resumen, ese año me llevé seis triunfos en la clasificatoria, perdí tres, salvé ocho y tiré para promedio de limpias de 3.40 en 88 innings.
¿Te sentiste a gusto con Industriales?
Muchísimo. Ese equipo al igual que los Metros, me dieron la oportunidad de crecer como lanzador y vivir momentos inolvidables de mi carrera.
Imagino que varios te tendieron la mano en tu traslado hacia la capital…
Unos cuantos, como José Luis Boss, director del conjunto de Centro Habana, quien me dio la oportunidad y la confianza de lanzar con ese equipo en la provincial. Sin ese paso no hubiese llegado a la Nacional. También agradezco la ayuda de Luis Suárez, director de los Metros por aquel entonces, de los entrenadores de pitcheo Luis Felipe Díaz, de Avila y de José Elosegui, de Alexander Malleta, quien me daba muchos consejos que me sirvieron para madurar y al mismo tiempo conocer y estudiar mejor a los bateadores rivales.
¿Y no pensaste que en la 52 Serie hubieras estado mucho mejor si la hubieras jugado?
Bueno eso nadie lo sabe, ya que todos los años no son iguales, pero sin dudas hubiese conocido mejor la Serie Nacional, a los bateadores y hubiese ganado más en confianza, que es uno de los aspectos más importantes para un lanzador.
¿Motivos de esa ausencia?
Porque quería probarme en el béisbol profesional. Tomé la decisión de jugar algún día en el exterior y salí de Cuba con esa meta. Fue una decisión bien difícil para mí, más que todo porque dejaba a mis padres atrás y perdía todo por lo que había luchado todos esos años como pelotero allí.
Ahora estás en Dominicana, pero ¿adónde llegaste primero cuando saliste de Cuba?
Llegué a Italia el 17 de enero del 2013 junto a mi esposa.
¿Hiciste algo allí respecto a la pelota?
Pues, sí. Tomé parte en la Liga Italiana, Serie A.
¿Y los números allí?
Lancé con el equipo de Nettuno en 17 partidos, logré cinco victorias y perdí dos encuentros, salve cuatro juegos y ponché a 56 contrarios en 45 entradas.
De Italia marchas a Dominicana …
Salí para Dominicana en noviembre con el objetivo de continuar mi preparación y buscar la posibilidad de firmar en algún momento con una organización de Grandes Ligas, continuar así mi carrera como lanzador y tratar de mejorar día tras día.
¿Y cómo te ha ido desde que llegaste allí?
Me va bien, en cuanto a mi preparación todo marcha muy bien, el clima aquí es mucho mejor y las condiciones para entrenar son excelentes.
¿Tu mejor arma como lanzador?
El control, tanto con la recta como con los rompimientos.
Hace unos días se informó en algunos medios que ya eras agente libre y que ya a los 23 cumplidos eras elegible.
Si el 22 de diciembre cumplí los 23 años y la agencia libre y el desbloqueo ya los tenía con anterioridad, de lo que me alegré mucho.
Eso quiere decir que de ahora en adelante llegarán nuevas motivaciones para ti
Claro. Creo que después del 15 del presente mes de enero tendré exhibiciones con unos cuantos equipos de Grandes Ligas. Eso es lo que hay.
Tú que sueñas con las Grandes Ligas, ¿admiras o admiraste a algún pelotero en particular?
A Pedro Martínez, él para mí ha sido de los mejores lanzadores de la historia del béisbol, me gustaba mucho por el cambio de bola que tenía y por su mecánica de lanzar.
Tu mayor virtud como persona…
La honestidad
Tu mayor defecto…
Unos cuantos…
Tu mayor anhelo además de jugar en Grandes Ligas…
Ser campeón, ganar un anillo de Serie Mundial.
¿Te gusta ser abridor o relevista?
Las dos funciones me agradan, pero relevar me gusta más, porque el relevo viene como dicen en Cuba, con la papa caliente, y eso me encanta.
Se dice que los buenos relevistas deben tener una buena bola rapida. ¿Cómo anda la tuya?
No soy un supersónico, pero mi bola rápida sobrepasa cómodamente las 90 millas.
¿Por qué usaste el número 47 en tu uniforme en Cuba, casualidad o deseo?
Ese número me gustó porque mi papá usaba el 17 al igual que yo cuando era pequeño, pero cuando llegué a Industriales ese número lo tenía otro pelotero y decidí usar el 47 por su terminal 7 y también porque ningún pitcher en Cuba lo usaba.
¿Y tu papa jugó pelota?
Sí. Mi papá jugó una Serie Nacional con la Isla de la Juventud.
¿Se llama igual que tú y fue lanzador también?
Su nombre es Lázaro Romero y defendió la primera base en su condición de zurdo.
¿Qué gusta hacer a Antonio Armando Romero en sus ratos libres?
Prefiero estar en casa viendo la televisión y jugar Playstation.
¿Algo a la afición, a la gente que te sigue dentro y fuera de Cuba?
Saludar a todos los amantes de la pelota y a aquellos que de una forma u otra me ayudaron y me apoyaron en Cuba y a los que lo hacen hoy. Además, desearles a todos muchas cosas buenas en este nuevo año 2014.

deportivasmlb@gmail.com 

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