miércoles, 9 de abril de 2014

RODOLFASO


Corren tiempos difíciles para la narración deportiva cubana. Si hace unos años exigíamos a veces en silencio, y otras a viva voz el necesitado cambio generacional que necesitaban nuestros medios,   hoy  la triste realidad que encabeza usted, nos obliga a quitarnos el sombrero ante el recuerdo de los que ya no están. 

Rodolfito, y me atrevo a llamarte así, pues sin  dudas forma parte del estilo del que gustas de convocar a algunos, ya sean atletas o colegas.  Es hora de que te enfoques en narrar, comentar y ser objetivo. Deja a un lado el nos gusta, el les digo y enriquece un poco más tu lenguaje. Conozco de tu formación autodidacta, tal vez por eso tus limitaciones cada vez te sepultan más en el sentir de la población. Recuerdo que hace poco conversaba con algunas personas que te acompañaron en tus inicios en la COCO y todos coincidieron en algo, siempre se supo que eras un oportunista, que ataviabas tu mediocridad en discursos patéticos y falsa amistad.

Pero bueno más no se te puede pedir, no eres más que el reflejo de tu formación como persona, así que tranquilo, en ese aspecto ya no tienes solución.  
En lo que si puedes mejorar además de lo expuesto en algunas de las líneas que encabezan esta declaración, es en mejorar tu aspecto frente a las cámaras. Amigo es válido abotonarse la camisa, colocarse los espejuelos  como debe hacerse ante las cámaras y  por supuesto peinarte los escasos cabellos que acompañan tu genial testa. Todo eso podrías escoltarlo con algo de modestia y humildad, alejando de tu dramática lengua ese absolutismo en tus disertaciones, como si poseyeras el total dominio de la verdad. Rodolfazo infinitas son tus pifias, claro todos somos humanos y no estamos exentos   de errar, pero las tuyas son monumentales. Muchos le achacan a Marcial y  Campuzano un sinnúmero de desatinos, más los tuyos, y por favor apela a tu memoria, o al criterio de las personas en la calle, olvidando a tus amigotes y familiares,   para quienes de  seguro eres el mejor de todos los tiempos, no solo por tu voz rasgada y adjetivaciones sin sentido, para que te percates de lo mucho que has involucionado.

Muchachón y creo que te llevo bien, pues de eso tienes poco, ya que te delata tu ¿portentoso rostro?, además de tu flácida papada, puedes hacer el intento por mejorar tus programas. Ya basta de invitar al Duro y sin Guante, o perdón a una noche con muchachón García a ignorantes dinosaurios, y me refiero a Roberto Pacheco,  cuyo criterio está subordinado al interés propio o de otros, a tu amigo de batería Inmodesto Agüero, más enfocado en nunca rebatirte y pendiente del próximo viaje, o a tu vecino Yoel García, quien pregona infinidad de ideas, que substrae de  técnicos y colegas,   asumiendo como propias, eso sin olvidar su especialidad como carpintero, donde con el serrucho hace maravillas.

, perdón por haberte dejado a un lado y dedicarles unas palabras a tus colegas.  Ya estoy contigo de nuevo, te decía que a tu show  puedes invitar a otros profesionales y especialistas cuyos rostros y criterios no conocemos por tu lamentable absolutismo. Ya basta de pregonar en las trasmisiones sobre las atenciones que recibes  en determinadas provincias, aclaro, que conocemos que haces énfasis  solo cuando te obsequian algo, y tú les tributas a través de las cámaras un abrazón.  

Hermanazo, y por enésima vez perdóname por  usurpar tus sabias palabras, conságrate a la verdadera narración y comentario  deportivo, aún no es tarde para maquillar algo tu tristes demostraciones.  Casi lo olvidaba, nada describe mejor tu personalidad, que aquella narración en el Tercer Clásico Mundial, cuando más se necesitaba de análisis y concentración, Cuba se jugaba su pase a la siguiente ronda y tú dedicabas la todavía no lograda victoria, al aniversario de unos de los frentes rebeldes.  Sin duda tu genial movida la envidiaría el mismísimo Capablanca, pero  tú como perro viejo en los menesteres del chicharronerismo, intuías que algunos jerarcas estarían en sintonía y que mejor momento para expresar lo que tus actos no reflejan, al final lloriqueaste y pataleaste como muchos de nosotros, solo que los de acá sintieron la derrota, tu  sollozaste al apreciar cómo se te  escurrían de las manos los efectos electrodomésticos y pacotillas que inundan las tiendas del imperio. 

Rodolfo, estoy seguro tu patética mente te hará pensar que todo esto es producto de la envidia o no se qué argumento esgrimirás para decir que no di la cara, pero que triste de tu parte Yo no soy más que el rostro del pueblo. Ojala alguien con el suficiente poder se detenga algún día a monitorearte, estoy seguro que al instante recibirías una llamada que diría Vuela Rodolfo se va volando, todos incluyéndome, festejaríamos ese jonrón que sin dudas sería lapidario.

deportivasmlb@gmail.com 


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