lunes, 24 de noviembre de 2014

Liván Hernández sueña con dirigir un equipo de Grandes Ligas





Hasta que no muestra su sonrisa, uno no puede imaginar que pasa por la mente de Liván Hernández, pero basta hablarle de béisbol o golf para ver como el rostro se le ilumina y la lengua se le suelta.

Luego de 17 temporadas en las Mayores, 178 victorias, 1,976 ponches y 3,189 entradas de actuación, no cabe duda de que Liván puede hablar de la pelota con propiedad y hasta enseñar una cosa o dos.

Pero este miércoles su preocupación no será dominar a un bateador sino utilizar bien los palos de golf para superar a su hermano Orlando “El Duque’’ Hernández en un torneo para recaudar fondos para niños con problemas.

Liván adora a Orlando, pero no tanto como para dejarle ganar.

¿Qué estás haciendo con los Nacionales en específico?

“Primero me pasaba 10 días en las estancias en casa del equipo, pero ellos me fueron pidiendo que pasara más tiempo y para esta temporada estaré casi todo el tiempo, ayudando sobre todo en la parte del pitcheo’’.

¿Y tienes paciencia para ser maestro?

“Uno nunca sabe si las cosas son buenas o malas hasta que las prueba. Y sabes qué, me gusta. Hablo con los lanzadores, algunos son verdaderas estrellas, pero me escuchan, me piden consejo y yo les hablo con una sinceridad brutal sobre lo bueno y lo malo de esta profesión’’.

En verdad, no pensé que tuvieras paciencia para enseñar.

“Cada cosa tiene su momento y su tiempo, y tal vez ahora en el retiro miro la vida con otra perspectiva. Además, eso me permite estar en los terrenos de béisbol, cerca del deporte que amo y amaré mientras respire’’.

También eres una especie de embajador de Washington.

“Sí, en muchas ocasiones voy a eventos representando al equipo. Soy una persona reservada que prefiero la tranquilidad de la casa o el campo de golf, pero si los Nacionales me piden que los represente, pues respondo. Ese es un honor que me ofrece el equipo y no lo voy a rechazar’’.

Desde ese 1997 del “I love you Miami’’ hasta este 2014 ha cambiado mucho el panorama de los cubanos en las Mayores.

“Qué si ha cambiado, es una transformación enorme. Yo estaba prácticamente solo por esos días, con Canseco, Palmeiro, que no jugaron en la isla…y ahora los veo llegando en gran número y calidad. Creo que al final todo era cuestión de tiempo, porque la calidad siempre estuvo ahí, esperando la oportunidad’’.

Sé que hablas con muchos de ellos, ¿qué les dices?

“Que aprendan el sentido de la palabra profesional, que no se trata solo de dinero. En Grandes Ligas el talento va disminuyendo por el camino, pero la reputación permanece en el tiempo, para bien o para mal’’.

Después de tantos años en Grandes Ligas, ¿qué te falta por hacer?

“Me gustaría ser coach de pitcheo o hasta mánager en cierto momento. Siempre me he relacionado bien con los peloteros de todas las culturas y formas de ver la vida. Tal vez muchos no asocien ahora el nombre de Liván con el de un dirigente, pero cuando a mí se me mete una idea en la cabeza…’’.

¿Quién es mejor con los palos de golf, tú o El Duque?

“Bueno, siendo diplomático te diré que hay días buenos y malos, y que todo se decide en el campo. El año pasado gané yo, pero él dice que ahora será el ganador. Vamos a ver qué pasa cuando comience el juego. Al final lo importante es que ganan los niños’’.

Con el Golf en la Sangre

El Segundo Clásico “Con el golf en la sangre’’ se jugará a partir de las 10 de la mañana de este miércoles en el Melreese Country Club (1802 NW 37th Avenida, Miami, Fl 33125) a beneficio de la institución sin fines de lucro The First Tee Miami, consagrada a la ayuda de niños y jóvenes.

El evento tendrá para esta ocasión la novedad de que junto a estas dos leyendas estarán dos golfistas profesionales del circuito PGA, el venezolano Alfredo Adrián Ploch que hará pareja con Liván; y el miamense Erik Compton, vicetitular del pasado US Open, junto a “El Duque’’

deportivasmlb@gamil.com 

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