jueves, 16 de enero de 2014

Industriales, en la cima

Si usted es fanático de Industriales, se puede frotar las manos cuando anuncian la alineación. De arriba abajo, el line-up del equipo azul es por mucho el mejor de la temporada cubana de béisbol.
Una probable batería ofensiva: Stayler Hernández, Juan Carlos Torriente, Yulieski Gourriell, Alexander Malleta, Yasmani Tomás, Lisván Correa, Rudy Reyes, Yunieski Gourriell y Frank Camilo Morejón.
Del primero al séptimo bate, todos batean cerca o más de 300 de promedio de por vida. Del tercero al sexto, por talento y fuerza al bate, pueden conectar 15 jonrones o más por temporada y traer hacia la caja registradora 50 carreras por campaña, cuando menos.
Los números de Yulieski encandilan. El ex espirituano, en 12 campañas, conecta como promedio 20 jonrones por temporadas y produce 142 carreras. Con 29 años, ya alcanzó 247 jonrones, la misma cantidad que conectó su padre Lourdes Gourriell, otro fuera de serie.
El tercer palo de Industriales sigue trayendo carreras importantes o produciéndolas debido a su capacidad para embasarse por diferentes vías. No ha tenido un año como para tirar cohetes. Batea alrededor de 280. Pero ha fletado 34 carreras, no pocas claves para el empate o la victoria.
En esta campaña, la actuación de Industriales ha provocado buenas noticias. Y es que nadie esperaba que su maltrecho cuerpo de lanzadores tuviera un desempeño decente.
Previamente, mirando la lista de sus 15 pitchers, más los lanzadores reservistas —con mano suave a la hora de calificarlos— se podía salvar apenas al derecho Frank Monthiet por su calidad de antaño y experiencia. Aunque había sufrido una lesión en su brazo y distaba años luz de sus mejores actuaciones. En resumen: el pitcheo de los azules se tornaba un dolor de cabeza.
Pero uno de los mejores preparadores de lanzadores que hay en la isla, José Elosegui, realizó un trabajo de orfebrería y en tres meses de preparación afinó el pensamiento táctico y la concentración en el box de jóvenes prospectos.
Cuando a Industriales solo le restan tres partidos suspendidos por lluvia, su staff de pitcheo lanza para 3.04 carreras limpias por juego, segundo del torneo. Y el promedio de edad de sus lanzadores es el más joven de la lid, con 22 años. Incluso Monthiet, a sus 28 años, aún está a tiempo para escalar de nuevo a planos estelares.
Frank encabeza el pitcheo de la temporada con 1.17 carreras limpias por juego y 4 victorias sin reveses. Ya su recta llega a 89 millas y se le nota confianza. Sabe dominar su formidable slider en los diferentes ángulos del plato. Y aunque no abusa del lanzamiento, es dueño de una aceptable bola de nudillos.
Detrás de Frank Monthiet hay una pléyade de lanzadores novatos o con apenas una temporada de experiencia. Destacan por sus cualidades Ediabel García, Pedro Durán y Yanier Valdés. García y Valdés, de 20 y 18 años, tienen rectas que llegan a 91 millas, lanzan en la zona baja y tienen bolas quebradas de nivel. Cuando ganen en masa corporal y mejoren la mecánica de lanzamiento, su recta ganará algunas millas.
Durán es, quizás, el mejor talento del pitcheo capitalino. No tiene una recta que meta miedo, con 86 u 87 millas en su mejor momento —puede mejorarla, solo tiene 19 años—, pero su cambio de bola y su curva pronunciada lo convierten en un ave rara en el béisbol nacional.
Con ese pitcheo sin nombres ilustres, Industriales pudo salvar los muebles en esta primera fase del torneo, pues su ofensiva, que en el papel parecía alucinante, arrancó fatal.
En los primeros 25 partidos, el equipo promediaba colectivamente 230. En los últimos 17 juegos, en cambio, los bates se calentaron y ahora mismo promedian 260. Y subiendo.
También debe aumentar el número de jonrones. A falta de algunos encuentros para que oficialmente cierre la primera parte (cuando se escribió este artículo), parece que Industriales va a comandar la tabla de posiciones.
Excelente articulo de mi siempre amigo y colega IVAN GARCIA .
deportivasmlb@gmail.com 

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